viernes, 6 de marzo de 2009
domingo, 1 de marzo de 2009
Carlos Páez Vilaró : Casapueblo, arquitectura que camina

(Nota publicada en BAMAG en 1999)
El artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró con sus propias manos esta versión pequeña de su Casapueblo puntaesteño en sus doce años de residencia en la Argentina.
En forma exclusiva para BAMAG, su creador nos cuenta su historia y la de esta casa , que es una de las más originales del mundo .
Por Ana von Rebeur
LA CASA
Carlos Páez Vilaró es un hombre difícil de etiquetar . Sin ser arquitecto, pasó gran parte de su vida dedicándose a proyectos arquitectónicos insólitos. Siendo compositor musical, pintó murales por todo el mundo. Siendo pintor, escribió libros. Siendo un viajero infatigable, terminó siendo empresario de su propio hotel-bar-museo.
Su vida y obra estuvieron signadas por dos desgracias tremendas , ambas con finales felices. Su nombre recorrió el mundo entero con la tragedia del 13 de octubre de 1972, cuando el vuelo de los rugbiers uruguayos en el que viajaba su hijo se estrelló en la Cordillera de los Andes . El fue el único que luchó porque la búsqueda del avión continuara cuando todos creían que era imposible que hubiera sobrevivientes 72 días después de la tragedia. Más de 20 años después , casado en terceras nupcias, perdió a otro hijo en los vericuetos de la justicia, cuando el ex marido de su esposa Annette anotó como propio al hijo que Páez Vilaró tuvo con ella. El artista tuvo que instalarse en la Argentina para luchar de cerca y con paternal ahínco para que se hicieran las pruebas genéticas que demostraran que Sebastián era hijo suyo. Recién después de que el caso pasara por cinco jueces distintos, la Corte se expidió finalmente – hace sólo un mes - con la sentencia de que, finalmente, Sebastián puede usar el apellido de su padre, el infatigable Páez Vilaró.
Viendo que había que seguir de cerca un caso tan delicado, Carlos renunció a vivir en su amada Punta del Este y compró este predio selvático del Tigre , a metros de la estación terminal del ramal ferroviario Mitre.
Esta casa blanca de paredes torneadas lindera con la casona colonial inglesa original , rodea un cuidado parque con una piscina enorme entre árboles añosos. Recuerdan a Casapuenlo sus puertas con arcos de medio punto, sus paredes bolseadas y curvadas como un cuerpo femenino y sus inmensas cúpulas llenas de cuernitos blancos que señalan el cielo, como ciertas casonas en Timbuktú , Africa .
La vivienda se compone de una sucesión de cocinas , livings y habitaciones que sólo se explican conociendo la búsqueda permanente de su autor, el aventurero que no conoce el descanso. Paéz Vilaró levantó esta casa con sus propias manos, con la ayuda de su amigo, el arquitecto Gustavo Porta, según las necesidades del momento .
“ A medida que fui necesitando los ambientes, fui ampliando la casa “ – dice Carlos – “Como siempre fui buscando tener mi propio atelier en un lugar tranquilo, a medida de que los chicos lo invadían , tuve que construirlo en alguna otra parte de la casa .” Así como en la misma situación otras personas prefieren mudarse , Páez Vilaró buscó su intimidada creativa avanzando sobre este maravilloso jardín de tres mil metros cuadrados con algo así como una “ casa que camina” y se se estira todo lo necesario. En ella la construcción se adaptó a los elementos que la integraron, creando situaciones insólitas pero atinadas, donde el revoque blanco sobre ladrillos se mezcla con la calidez de la madera, con la caña empotrada, con la delicadeza de los azulejos antiguos, o con el dorado de bronces bruñidos.
No hay casi muebles en ella : los sillones y las camas están hechos con material .La mesa ratona del living es medio carretel de madera de los que se usaba Entel para enrrollar cable telefónico. El hogar está hecho con durmientes ferroviarios , y decorado con un enorme mural de bronce repujado con motivos marinos hecho por el dueño de casa. El bar tiene una curiosa reja que es el paragolpes de una vieja locomotora . La pared se comba acompañando la curva de su perfil, lo que demuestra que la casa se acomodó al detalle, y no a la inversa, como se acostumbra.. Viejas ruedas de norias de madera forman el techo en bobedilla del pasillo que comunica ambos livings, y enormes postes de quebracho ofician de columnas frente a una galería sombreada con un techo de tacuaras por el que asoman las campanillas de una enredadera. La escalera que va al primer piso es el antiguo púlpito de una iglesia. Tampoco hay estantes : los nichos en la pared guardan libros y los elementos decorativos. No hay lámparas, sino huecos en los muros que guardan las bombitas de luz dando una iluminación estratégica.
Páez Vilaró llenó los rincones con adornos étnicos que trajo de sus innnumerables viajes por el mundo. Muchos están pegados a la pared con material, para que queden para siempre en el sitio elegido. Hay rejas empotradas a los lados del hogar, que encierran adornos exóticos como antiguos inciensarios de bronce. En la cocina , la nota original la da una vieja caramelera de panadería antigua , que ocupa un hueco hecho exclusivamente para ella. La vajilla es creación exclusiva del artista: porcelana Tsuji con el emblemático sol y las sirenas de Páez Vilaró.
La mágica luz de la casa proviene de las cúpulas hechas en la terraza con metal desplegado relleno con hormigón , entre los que se mecharon trozos de vidrios de colores que según pasan las horas tiñen las paredes blancas con distintos efectos de luces como un vitral simple y casero. Pasillos y paredes se doblan sobre sí mismos recordando la arquitectura de Gaudí . Las puertas de alacenas, del bar y los paneles divisorios de ambientes se han resuelto con postigos de madera calada como las que sólo se ven en los confesionarios, los balcones limeños y las ventanas marroquíes o de las mezquitas árabes. Tigres, búhos, leones y caballos de madera le dan el aire africano con el que siempre soñó Carlos Páez Vilaró. La casa es un remanso de frescura en verano sin que haya un ventilador a la vista, y la calefacción proviene de hogares a leña y antiquísimas salamandras . El máximo lujo es el inmenso jacuzzi aledaño a la habitación central de la planta alta. Otra planta más arriba lleva a un atelier privado que se inserta como la proa de un buque en el verde del parque . A un lado de la casa hay otro ambiente gigante: un loft de vidrio y luz, con otra habitación aparte con una cama hecha con tacuaras , y una bañera junto a un enorme ventanal con vista a un cañaveral centenario que brinda la experiencia de bañarse en la selva. Este sector, al contrario del resto, no es blanco sino color ocre .
Para aprovechar al máximo el jardín circundante , hay dos mesas de material en el patio externo . Una, bajo una pérgola de tacuaras junto a una cómoda parrilla grande con mesada propia y un original hueco para la basura, donde un pulpo-sol sobre un tacho “ad-hoc”se come todas las sobras . Otra, enorme y circular, ideal para fiestas concurridas, rodea un árbol antiguo. Otra vez, todos los asientos son de material.
Fresca , exótica , juvenil, sorprendente , la casa de Páez Vilaró despliega la capacidad lúdica de su dueño, quien demostró con ella que la casa soñada se puede convertir en algo real con sólo animarse a lograrlo.

SU CREADOR
¿Cómo nació un estilo tan artesanal , práctico y original?
Definir la génesis de esta casa es tan difícil como definir la trayectoria de su autor. Tal vez todo comenzó cuando de chico veía a su madre bordando almohadones y tejiendo tapices con diseños exclusivos. Siendo mayor, Carlos probó suerte en Buenos Aires como tipógrafo en compañías financieras de Avellaneda. Luego trabajó poniendo cabecitas de fósforos en la Compañía Fosforera. Al mismo tiempo, hacía dibujos con escenas de los cabarets del bajo de Buenos Aires En 1945 volvió a Montevideo y con su hermano y dos amigos - Martínez Arbolella y García Tell – creó un noticioso cinematográfico llamado “Uruguay al día”, donde fue cineasta . Cuando el local se incendió, con él se quemó toda su obra . “ Quedé deshabitado de mis creaciones iniciales y tuve que empezar de nuevo”, comenta. Esto definió su destino : se dedicó a lo que más le interesaba , que era el arte del candombe “que para muchos eran un montón de negros haciendo barullo, mientras que para mí era la esencia misma de la africanidad” . Aprendió a tocar el tamboril y escribió letras para murgas y comparsas negras lubolas , llegando a tener 300 títulos registrados en la Sociedad de Autores, “que puedo cantar uno por uno “.
“Yo me sentía parte de esa cultura africana de esclavos , y los candombes fueron mi iniciación a la pintura. Después de crear la música y las letras me atreví a hacer dibujos diseñando la vestimenta a las comparsas negras tratando de que se mantuvieran dentro del folklore.Un americano me compró uno de esos cartones en un boliche donde yo dibujaba. Con ese dinero se compró la pelota de fútbol de un club de barrio que se llamaba Yacumenza porque yo pintaba en un a pieza de un conventillo donde tenía como vecina a una negra brasileña que cuando comenzaban a sonar los tamboriles decía “ ¡Ya cumenza el ruido!”.Cuando otros me empezaron a comprar esos dibujos, me entusiasmé tanto que en el ´50 hice mi primer exposición” .
Esta obsesión por la negritud uruguaya lo lanzó a realizar viajes por el Africa , donde vivió tres meses con Albert Schweizer en su leprosario de Lambarere. “ Schweizer había sido el intérprete de órgano más aclamado de Europa. Largó todo y se fue a curar leprosos al Africa . Eso me pareció tan genial que quise conocerlo. Y no paré hasta vivir tres meses con él en 1962” . Luego viajó por Indonesia y Polinesia canjeando cama y comida por murales y pareos pintados a mano. Compartió el atelier con Pablo Picasso – de quien es ferviente admirador – e impresiones con el Che Guevara , y se metió a hacer quijotadas como el proyecto para una aldea de artistas en Cosquín , la presentación de 80 negros murguistas en el festival folklórico de esta ciudad, una casa en San Pablo, un club de pesca en Punta del Este un proyecto de hotel en Iguazú y una sala de cultura en su casa del Tigre.
El crítico Rafael Squirru comparó su casa del Tigre con las obras de Le Corbusier. Este hombre romántico que tiene a la mujer como tema central de su obra aprendió de Picasso que no hay mujeres feas y que la mujer es la maravilla esencial . Tal vez por eso estuvo casado tres veces, con Madelón , Verónica y Annette. Madelón es la madre de sus tres hijos mayores, Carlos Miguel 47( el sobreviviente de los Andes) y Abó,46( pintora) y Beba . La alemana Annette es la madre de sus tres hijos menores, Sebastián , Florencio y Alejandro.
Reconoce en su esposa y sus hijos pequeños el motor perpetuo de su obra .
“Estar con él es agotador”, confirma el arquitecto Porta .” Nunca para de crear cosas , nunca se cansa. Hace 50 años que va a ver todas las llamadas de los Carnavales en Montevideo. Sólo faltó una vez porque estaba operado. Tiene 76 años y parece un pibe. Está tan cómodo hablando con príncipes europeos como con murguistas negros. Encima, ahora está feliz porque parece que en los análisis de sangre le detectaron un gen negro. Me dijo “ ¡ Al fin lo logré!”.
Con su estilo florido y peculiar , Páez Vilaró nos cuenta su propia historia:
- ¿ Cómo empezó a hacer su Casapueblo de Punta del Este?
- En 1958 hice una casa en Punta Ballena que se llamó La Casilla de Lata. Con la ayuda de amigos fui construyendo la primer casa de material que se llamó La Pionera . El poeta argentino Fernando de María me sugirió para la obra posterior el nombre de Casapueblo al decirme “ esto es como un pueblo que se mueve en una casa o como una casa que se prolonga en un pueblo”.
- ¿Qué significa ese sitio para usted, después de tantas recorridas por el mundo?
- Yo seleccioné muy bien mis destinos en cada viaje . Descarté lo moderno y busqué siempre lo primitivo. Levanté talleres en cada lugar que estuve. Pero desde que tuve mi lugar, ese es mi refugio, donde tengo mi atelier y mis pinturas no salen de ahí.
- ¿Cómo surgió la idea de hacer una Casapueblo en el Tigre?
- Con Annete , mi mujer, en uno de nuestros paseos habituales por la hermosa región ribereña , descubrimos hace unos quince años lo que era un predio abandonado, decorado por un jardín enmarañado y descuidado, enriquecido por la misteriosa presencia de una antigua casa de madera abandonada. Nos impresionó de tal manera la poesía que envolvía aquella imagen, que de inmediato nos sentimos trasladados al Tigre de antaño, cuando era el lugar preferido de la aristocracia bonaerense. Desde la vereda, espiando por los huecos libres entre troncos y hojas de la tupida enredadera , podíamos divisar la riqueza de especies que ocupaban los canteros , donde sobresalían magnolias, almendros, hortensias y malvones. Si dirigíamos nuestros ojos hacia lo alto, nos impresionaba la altura de las araucarias centenarias , las enormes palmeras y casuarinas quizás plantadas en el nacimiento del siglo. Ese maravilloso hallazgo nos fijó el compromiso de hacer lo imposible por adquirir el terreno , devolverle la vida y sacarlo de su aletargamiento. Nuestra paciente espera de encontrar a sus propietarios dio sus frutos, y en pocos meses pudimos orquestar la fórmula para adquirir la esquina. Fuimos felices al penetrar , con la escritura firmada, ese universo donde reinaban la fuerza de la vegetación y los pájaros. Tuvimos que restaurar la casa de antiguo estilo caribeño y al mismo tiempo construir la vivienda moderna para la familia, sin que ambos estilos entraran en conflicto.
- ¿ Por qué llamó “Bengala” a la casa nueva ?
- - La bauticé pensando en los tigres de la India, y la hice crecer con la idea de que fuera mi taller de pintor y un centro cultural para la zona al mismo tiempo.
- ¿ Y lo logró?
- - Así funcionó durante varios años . En ella hice exposiciones con mis pinturas , se presentaron libros , se realizaron proyecciones, funcionó una escuelita de arte y se realizaron conciertos. Pero dolorosamente la idea no tuvo el eco que yo esperaba . La mayor satisfacción fue que numerosos colegios de todo el `país visitaran mi atelier y asistieran a la proyección de audiovisuales.
- Siendo tan cercana al río ...¿ La casa no sufrió inundaciones?
- Durante toda nuestra estadía , solamente dos veces tuvimos la experiencia de sufrir inundaciones fuertes. Pero por tratarse de un terreno de altura, los perjuicios fueron menores. Es increíble, pero a la línea de construcción de la casa vieja, que data de 1890, nunca le llega el agua . Y a la nueva, que sigue ese nivel, tampoco.
- ¿Cómo fue creciendo la construcción?
- Desde 1984 creció con adiciones permanentes según las necesidades de cada momento de la vida . Y cuidé que fuera cómoda : cada cuarto tiene su baño. La casa está llena de hallazgos encontrados, buscados y comprados en remates y otros sitios, que fueron incorporándose al proyecto.
- ¿Fue feliz en este lugar?
- Es un sitio realmente mágico donde pasamos años de gran felicidad, rodeados por el afecto de un vecindario ejemplar y solidario. La serenidad de este predio hace que sea una isla absolutamente independiente, liberada de ruidos pero musicalizada por los cantos permanentes de los pájaros.
- ¿Cómo se animó a construir todo esto sin ser arquitecto?
- Lo hice del mismo modo que hice Casapueblo en Uruguay, con la técnica del hornero que va horadando y modelando de acuerdo a lo que precisa.Fui el creador de la obra, aunque esta vez con el respaldo técnico de mi gran amigo el arquitecto Gustavo Porta, que me asistió cariñosamente toda vez que tuve que enfrentar el laberíntico problemas de los cálculos y de que existiera una base firme y una estructura fuerte para armar las paredes .
- Usted ya no vive en esta casa ...¿qué planes tiene para ella?
- La casa está hoy liberada a las ideas. Estamos radicados definitivamente en las costas Este del Uruguay, y la casa quedó al cuidado de los caseros, pero a la espera de que alguien sensible la tome para desarrollar con ella un nuevo proyecto, tanto turístico, cultural o bien para vivir en familia, ya que existen pocos lugares que ofrezcan la calidad de vida de Bengala.
- ¿ No le duele deshacerse de una creación como esta?
- Es doloroso tener que ofrecerla en venta , ya que en ella edifiqué también mi nueva familia y nacieron y crecieron mis tres hijos argentinos. Pero ya estamos instalados en Uruguay.
- ¿Puede definir a su casa del Tigre con dos palabras?
La modelé con mis propias manos. Así que, lo mismo que con mi Casapueblo de Uruguay, en dos palabras puedo decir que es una escultura habitable.
El artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró con sus propias manos esta versión pequeña de su Casapueblo puntaesteño en sus doce años de residencia en la Argentina.
En forma exclusiva para BAMAG, su creador nos cuenta su historia y la de esta casa , que es una de las más originales del mundo .
Por Ana von Rebeur
LA CASA
Carlos Páez Vilaró es un hombre difícil de etiquetar . Sin ser arquitecto, pasó gran parte de su vida dedicándose a proyectos arquitectónicos insólitos. Siendo compositor musical, pintó murales por todo el mundo. Siendo pintor, escribió libros. Siendo un viajero infatigable, terminó siendo empresario de su propio hotel-bar-museo.
Su vida y obra estuvieron signadas por dos desgracias tremendas , ambas con finales felices. Su nombre recorrió el mundo entero con la tragedia del 13 de octubre de 1972, cuando el vuelo de los rugbiers uruguayos en el que viajaba su hijo se estrelló en la Cordillera de los Andes . El fue el único que luchó porque la búsqueda del avión continuara cuando todos creían que era imposible que hubiera sobrevivientes 72 días después de la tragedia. Más de 20 años después , casado en terceras nupcias, perdió a otro hijo en los vericuetos de la justicia, cuando el ex marido de su esposa Annette anotó como propio al hijo que Páez Vilaró tuvo con ella. El artista tuvo que instalarse en la Argentina para luchar de cerca y con paternal ahínco para que se hicieran las pruebas genéticas que demostraran que Sebastián era hijo suyo. Recién después de que el caso pasara por cinco jueces distintos, la Corte se expidió finalmente – hace sólo un mes - con la sentencia de que, finalmente, Sebastián puede usar el apellido de su padre, el infatigable Páez Vilaró.
Viendo que había que seguir de cerca un caso tan delicado, Carlos renunció a vivir en su amada Punta del Este y compró este predio selvático del Tigre , a metros de la estación terminal del ramal ferroviario Mitre.
Esta casa blanca de paredes torneadas lindera con la casona colonial inglesa original , rodea un cuidado parque con una piscina enorme entre árboles añosos. Recuerdan a Casapuenlo sus puertas con arcos de medio punto, sus paredes bolseadas y curvadas como un cuerpo femenino y sus inmensas cúpulas llenas de cuernitos blancos que señalan el cielo, como ciertas casonas en Timbuktú , Africa .
La vivienda se compone de una sucesión de cocinas , livings y habitaciones que sólo se explican conociendo la búsqueda permanente de su autor, el aventurero que no conoce el descanso. Paéz Vilaró levantó esta casa con sus propias manos, con la ayuda de su amigo, el arquitecto Gustavo Porta, según las necesidades del momento .
“ A medida que fui necesitando los ambientes, fui ampliando la casa “ – dice Carlos – “Como siempre fui buscando tener mi propio atelier en un lugar tranquilo, a medida de que los chicos lo invadían , tuve que construirlo en alguna otra parte de la casa .” Así como en la misma situación otras personas prefieren mudarse , Páez Vilaró buscó su intimidada creativa avanzando sobre este maravilloso jardín de tres mil metros cuadrados con algo así como una “ casa que camina” y se se estira todo lo necesario. En ella la construcción se adaptó a los elementos que la integraron, creando situaciones insólitas pero atinadas, donde el revoque blanco sobre ladrillos se mezcla con la calidez de la madera, con la caña empotrada, con la delicadeza de los azulejos antiguos, o con el dorado de bronces bruñidos.
No hay casi muebles en ella : los sillones y las camas están hechos con material .La mesa ratona del living es medio carretel de madera de los que se usaba Entel para enrrollar cable telefónico. El hogar está hecho con durmientes ferroviarios , y decorado con un enorme mural de bronce repujado con motivos marinos hecho por el dueño de casa. El bar tiene una curiosa reja que es el paragolpes de una vieja locomotora . La pared se comba acompañando la curva de su perfil, lo que demuestra que la casa se acomodó al detalle, y no a la inversa, como se acostumbra.. Viejas ruedas de norias de madera forman el techo en bobedilla del pasillo que comunica ambos livings, y enormes postes de quebracho ofician de columnas frente a una galería sombreada con un techo de tacuaras por el que asoman las campanillas de una enredadera. La escalera que va al primer piso es el antiguo púlpito de una iglesia. Tampoco hay estantes : los nichos en la pared guardan libros y los elementos decorativos. No hay lámparas, sino huecos en los muros que guardan las bombitas de luz dando una iluminación estratégica.
Páez Vilaró llenó los rincones con adornos étnicos que trajo de sus innnumerables viajes por el mundo. Muchos están pegados a la pared con material, para que queden para siempre en el sitio elegido. Hay rejas empotradas a los lados del hogar, que encierran adornos exóticos como antiguos inciensarios de bronce. En la cocina , la nota original la da una vieja caramelera de panadería antigua , que ocupa un hueco hecho exclusivamente para ella. La vajilla es creación exclusiva del artista: porcelana Tsuji con el emblemático sol y las sirenas de Páez Vilaró.
La mágica luz de la casa proviene de las cúpulas hechas en la terraza con metal desplegado relleno con hormigón , entre los que se mecharon trozos de vidrios de colores que según pasan las horas tiñen las paredes blancas con distintos efectos de luces como un vitral simple y casero. Pasillos y paredes se doblan sobre sí mismos recordando la arquitectura de Gaudí . Las puertas de alacenas, del bar y los paneles divisorios de ambientes se han resuelto con postigos de madera calada como las que sólo se ven en los confesionarios, los balcones limeños y las ventanas marroquíes o de las mezquitas árabes. Tigres, búhos, leones y caballos de madera le dan el aire africano con el que siempre soñó Carlos Páez Vilaró. La casa es un remanso de frescura en verano sin que haya un ventilador a la vista, y la calefacción proviene de hogares a leña y antiquísimas salamandras . El máximo lujo es el inmenso jacuzzi aledaño a la habitación central de la planta alta. Otra planta más arriba lleva a un atelier privado que se inserta como la proa de un buque en el verde del parque . A un lado de la casa hay otro ambiente gigante: un loft de vidrio y luz, con otra habitación aparte con una cama hecha con tacuaras , y una bañera junto a un enorme ventanal con vista a un cañaveral centenario que brinda la experiencia de bañarse en la selva. Este sector, al contrario del resto, no es blanco sino color ocre .
Para aprovechar al máximo el jardín circundante , hay dos mesas de material en el patio externo . Una, bajo una pérgola de tacuaras junto a una cómoda parrilla grande con mesada propia y un original hueco para la basura, donde un pulpo-sol sobre un tacho “ad-hoc”se come todas las sobras . Otra, enorme y circular, ideal para fiestas concurridas, rodea un árbol antiguo. Otra vez, todos los asientos son de material.
Fresca , exótica , juvenil, sorprendente , la casa de Páez Vilaró despliega la capacidad lúdica de su dueño, quien demostró con ella que la casa soñada se puede convertir en algo real con sólo animarse a lograrlo.

SU CREADOR
¿Cómo nació un estilo tan artesanal , práctico y original?
Definir la génesis de esta casa es tan difícil como definir la trayectoria de su autor. Tal vez todo comenzó cuando de chico veía a su madre bordando almohadones y tejiendo tapices con diseños exclusivos. Siendo mayor, Carlos probó suerte en Buenos Aires como tipógrafo en compañías financieras de Avellaneda. Luego trabajó poniendo cabecitas de fósforos en la Compañía Fosforera. Al mismo tiempo, hacía dibujos con escenas de los cabarets del bajo de Buenos Aires En 1945 volvió a Montevideo y con su hermano y dos amigos - Martínez Arbolella y García Tell – creó un noticioso cinematográfico llamado “Uruguay al día”, donde fue cineasta . Cuando el local se incendió, con él se quemó toda su obra . “ Quedé deshabitado de mis creaciones iniciales y tuve que empezar de nuevo”, comenta. Esto definió su destino : se dedicó a lo que más le interesaba , que era el arte del candombe “que para muchos eran un montón de negros haciendo barullo, mientras que para mí era la esencia misma de la africanidad” . Aprendió a tocar el tamboril y escribió letras para murgas y comparsas negras lubolas , llegando a tener 300 títulos registrados en la Sociedad de Autores, “que puedo cantar uno por uno “.
“Yo me sentía parte de esa cultura africana de esclavos , y los candombes fueron mi iniciación a la pintura. Después de crear la música y las letras me atreví a hacer dibujos diseñando la vestimenta a las comparsas negras tratando de que se mantuvieran dentro del folklore.Un americano me compró uno de esos cartones en un boliche donde yo dibujaba. Con ese dinero se compró la pelota de fútbol de un club de barrio que se llamaba Yacumenza porque yo pintaba en un a pieza de un conventillo donde tenía como vecina a una negra brasileña que cuando comenzaban a sonar los tamboriles decía “ ¡Ya cumenza el ruido!”.Cuando otros me empezaron a comprar esos dibujos, me entusiasmé tanto que en el ´50 hice mi primer exposición” .
Esta obsesión por la negritud uruguaya lo lanzó a realizar viajes por el Africa , donde vivió tres meses con Albert Schweizer en su leprosario de Lambarere. “ Schweizer había sido el intérprete de órgano más aclamado de Europa. Largó todo y se fue a curar leprosos al Africa . Eso me pareció tan genial que quise conocerlo. Y no paré hasta vivir tres meses con él en 1962” . Luego viajó por Indonesia y Polinesia canjeando cama y comida por murales y pareos pintados a mano. Compartió el atelier con Pablo Picasso – de quien es ferviente admirador – e impresiones con el Che Guevara , y se metió a hacer quijotadas como el proyecto para una aldea de artistas en Cosquín , la presentación de 80 negros murguistas en el festival folklórico de esta ciudad, una casa en San Pablo, un club de pesca en Punta del Este un proyecto de hotel en Iguazú y una sala de cultura en su casa del Tigre.
El crítico Rafael Squirru comparó su casa del Tigre con las obras de Le Corbusier. Este hombre romántico que tiene a la mujer como tema central de su obra aprendió de Picasso que no hay mujeres feas y que la mujer es la maravilla esencial . Tal vez por eso estuvo casado tres veces, con Madelón , Verónica y Annette. Madelón es la madre de sus tres hijos mayores, Carlos Miguel 47( el sobreviviente de los Andes) y Abó,46( pintora) y Beba . La alemana Annette es la madre de sus tres hijos menores, Sebastián , Florencio y Alejandro.
Reconoce en su esposa y sus hijos pequeños el motor perpetuo de su obra .
“Estar con él es agotador”, confirma el arquitecto Porta .” Nunca para de crear cosas , nunca se cansa. Hace 50 años que va a ver todas las llamadas de los Carnavales en Montevideo. Sólo faltó una vez porque estaba operado. Tiene 76 años y parece un pibe. Está tan cómodo hablando con príncipes europeos como con murguistas negros. Encima, ahora está feliz porque parece que en los análisis de sangre le detectaron un gen negro. Me dijo “ ¡ Al fin lo logré!”.
Con su estilo florido y peculiar , Páez Vilaró nos cuenta su propia historia:
- ¿ Cómo empezó a hacer su Casapueblo de Punta del Este?
- En 1958 hice una casa en Punta Ballena que se llamó La Casilla de Lata. Con la ayuda de amigos fui construyendo la primer casa de material que se llamó La Pionera . El poeta argentino Fernando de María me sugirió para la obra posterior el nombre de Casapueblo al decirme “ esto es como un pueblo que se mueve en una casa o como una casa que se prolonga en un pueblo”.
- ¿Qué significa ese sitio para usted, después de tantas recorridas por el mundo?
- Yo seleccioné muy bien mis destinos en cada viaje . Descarté lo moderno y busqué siempre lo primitivo. Levanté talleres en cada lugar que estuve. Pero desde que tuve mi lugar, ese es mi refugio, donde tengo mi atelier y mis pinturas no salen de ahí.
- ¿Cómo surgió la idea de hacer una Casapueblo en el Tigre?
- Con Annete , mi mujer, en uno de nuestros paseos habituales por la hermosa región ribereña , descubrimos hace unos quince años lo que era un predio abandonado, decorado por un jardín enmarañado y descuidado, enriquecido por la misteriosa presencia de una antigua casa de madera abandonada. Nos impresionó de tal manera la poesía que envolvía aquella imagen, que de inmediato nos sentimos trasladados al Tigre de antaño, cuando era el lugar preferido de la aristocracia bonaerense. Desde la vereda, espiando por los huecos libres entre troncos y hojas de la tupida enredadera , podíamos divisar la riqueza de especies que ocupaban los canteros , donde sobresalían magnolias, almendros, hortensias y malvones. Si dirigíamos nuestros ojos hacia lo alto, nos impresionaba la altura de las araucarias centenarias , las enormes palmeras y casuarinas quizás plantadas en el nacimiento del siglo. Ese maravilloso hallazgo nos fijó el compromiso de hacer lo imposible por adquirir el terreno , devolverle la vida y sacarlo de su aletargamiento. Nuestra paciente espera de encontrar a sus propietarios dio sus frutos, y en pocos meses pudimos orquestar la fórmula para adquirir la esquina. Fuimos felices al penetrar , con la escritura firmada, ese universo donde reinaban la fuerza de la vegetación y los pájaros. Tuvimos que restaurar la casa de antiguo estilo caribeño y al mismo tiempo construir la vivienda moderna para la familia, sin que ambos estilos entraran en conflicto.
- ¿ Por qué llamó “Bengala” a la casa nueva ?
- - La bauticé pensando en los tigres de la India, y la hice crecer con la idea de que fuera mi taller de pintor y un centro cultural para la zona al mismo tiempo.
- ¿ Y lo logró?
- - Así funcionó durante varios años . En ella hice exposiciones con mis pinturas , se presentaron libros , se realizaron proyecciones, funcionó una escuelita de arte y se realizaron conciertos. Pero dolorosamente la idea no tuvo el eco que yo esperaba . La mayor satisfacción fue que numerosos colegios de todo el `país visitaran mi atelier y asistieran a la proyección de audiovisuales.
- Siendo tan cercana al río ...¿ La casa no sufrió inundaciones?
- Durante toda nuestra estadía , solamente dos veces tuvimos la experiencia de sufrir inundaciones fuertes. Pero por tratarse de un terreno de altura, los perjuicios fueron menores. Es increíble, pero a la línea de construcción de la casa vieja, que data de 1890, nunca le llega el agua . Y a la nueva, que sigue ese nivel, tampoco.
- ¿Cómo fue creciendo la construcción?
- Desde 1984 creció con adiciones permanentes según las necesidades de cada momento de la vida . Y cuidé que fuera cómoda : cada cuarto tiene su baño. La casa está llena de hallazgos encontrados, buscados y comprados en remates y otros sitios, que fueron incorporándose al proyecto.
- ¿Fue feliz en este lugar?
- Es un sitio realmente mágico donde pasamos años de gran felicidad, rodeados por el afecto de un vecindario ejemplar y solidario. La serenidad de este predio hace que sea una isla absolutamente independiente, liberada de ruidos pero musicalizada por los cantos permanentes de los pájaros.
- ¿Cómo se animó a construir todo esto sin ser arquitecto?
- Lo hice del mismo modo que hice Casapueblo en Uruguay, con la técnica del hornero que va horadando y modelando de acuerdo a lo que precisa.Fui el creador de la obra, aunque esta vez con el respaldo técnico de mi gran amigo el arquitecto Gustavo Porta, que me asistió cariñosamente toda vez que tuve que enfrentar el laberíntico problemas de los cálculos y de que existiera una base firme y una estructura fuerte para armar las paredes .
- Usted ya no vive en esta casa ...¿qué planes tiene para ella?
- La casa está hoy liberada a las ideas. Estamos radicados definitivamente en las costas Este del Uruguay, y la casa quedó al cuidado de los caseros, pero a la espera de que alguien sensible la tome para desarrollar con ella un nuevo proyecto, tanto turístico, cultural o bien para vivir en familia, ya que existen pocos lugares que ofrezcan la calidad de vida de Bengala.
- ¿ No le duele deshacerse de una creación como esta?
- Es doloroso tener que ofrecerla en venta , ya que en ella edifiqué también mi nueva familia y nacieron y crecieron mis tres hijos argentinos. Pero ya estamos instalados en Uruguay.
- ¿Puede definir a su casa del Tigre con dos palabras?
La modelé con mis propias manos. Así que, lo mismo que con mi Casapueblo de Uruguay, en dos palabras puedo decir que es una escultura habitable.

lunes, 23 de febrero de 2009
Parapente en Córdoba : Volando con los pájaros
Por Ana von Rebeur

Un paisaje desde el aire:
El parapente es la manera más segura y plácida de volar que podemos experimentar. Se trata de un paracaídas direccionable que siempre tiende a descender con suavidad, dándote todo el tiempo del mundo de bajar adonde quieras y como quieras. Los secretos mayores de volar en parapente se refieren más a cómo mantenerse en alto, mucho tiempo arriba, que es la parte más linda del asunto. Si sabés hacerlo, el vuelo es más corto.
Muy cerca de la ruta 38 que une a Carlos Paz con La Falda y La Cumbre, apenas pasando Villa Giardino y poco antes de llegar a La Cumbre, hay una entrada a mano izquierda que te lleva a la Escuela de Parapente. Si seguís por el camino de tierra, abriendo un par de tranqueras se llega a un risco de piedra maciza: el mirador de Cuchi Corral, a 400 metros sobre el valle donde el Río Pintos zigzaguea entre bosques y cipreses. Más allá, un enorme valle se extiende pintando la tierra con distintos tonos de verde. Otro espectáculo aparte es ver que en un día claro, soleado y con algo de viento, los deportistas hacen cola extiendo sus grandes velas en el suelo. En el momento en que el viento sopla de frente, hacen una breve carrera hasta que se infle la vela, y. allá van, flotando en el aire como lo hacen los aguiluchos que planean sobre este paisaje de ensueño.
En el mismo lugar te podés lanzar junto con un instructor. El equipo consta de un casco, asiento comodísimo y vela de nylon sostenido por cientos de hilos. Una vez llena de aire, la vela nos suspende en el vacío durante horas.
El resto es simple: los pájaros que planean te indican dónde están las corrientes térmicas que te llevan hacia arriba. Las zonas de tierra sin vegetación también son productoras de aire caliente que sube y te levanta como si fueras una pluma. Ese tirón del aire hacia arriba es tan tangible como una columna de mármol: delimitado y claro, y te hace pegar un respingo de sorpresa al sentirlo. Apenas salís de esa columna, sentís que te vas cayendo. Por eso mismo terminás girando en círculos, como los pájaros que te rodena, subiendo sobre la misma térmica que puede tener unos diez o veinte metros de ancho. Si tirás de los comandos de la derecha, la vela gira hacia la derecha. Con los de la izquierda, se gira hacia la izquierda.
La vela puede cargar hasta 260 kilos, así que puede cargar con instructor e instruido en todos los vuelos de bautismo.
Vuelan en parapente desde chicos de tres años hasta discapacitados en sillas de ruedas.
Sensación de libertad total:
La sensación es de libertad absoluta: en el suelo no hay senderos, ni rutas, y las posibilidades son infinitas. Sólo te acompaña el sonido del viento entre las cuerdas, los cantos de los pájaros, y el murmullo del río a tus pies.
Los expertos usan altímetros, manómetros y medidores de viento para saber a cuánto están ascendiendo y a qué altura están de la tierra. El equipo incluye un paracaídas de seguridad en el asiento, por si algo fallara. Además, llevan walkie talkies para comunicarse con sus colegas en tierra, por cualquier cosa. El único cuidado que hay que tener es el de no volar en tormenta, o cuando hay ráfagas bruscas. Lo único que hay que recordar es correr al despegar y correr al aterrizar. Apenas tocas el suelo, la vela se desinfla. A orillas del hermoso río Pintos te esperan los otros parapentistas, y esperan a que bajan los además, los ayudan a doblar las velas, y al rato una camioneta sube a todos por una camino imposible de piedras, que trepa con esfuerzo. El regreso se cobra unos $5.
En una semana de instrucción ya podés animarte por tu cuenta y empezar a probar acrobacias como girar en espiral con el asiento, bajar en forma de tirabuzón, subir en picada aprovechando un viento. Los mejores parapentistas son los que forman un solo animal con su vela. La vela es parte de su cuerpo.
El curso completo cuesta unos $600. Los vuelos de bautismo pueden costar unos $50 el vuelo. Según las condiciones climáticas, cada vuelo dura unos diez o treinta minutos.
Si uno se fanatiza, podrá conseguir el equipo completo a unos $1200 (equipo usado) o $3000 ( equipo nuevo de primera marca).
Es la paz y la libertad que, combinadas, producen una sensación adictiva que nos lleva a querer repetir esta experiencia una y otra vez.

Cómo llegar:
Al Valle de Punilla se llega por la ruta 20 que va de la capital de Córdoba a Villa Carlos Paz o por La Calera bordeando el río Suquía, y luego a lo largo de la ruta 38 que va como un corredor sorprendente de bellezas hasta La Cumbre.
La Cumbre está a 96 Km. de la ciudad de Córdoba y a 1142 m.s.n.m., a sólo 2 Km. de la RN 38. Es una hermosa villa serrana eminentemente residencial, destacándose en ella su inmejorable clima.
Cuando ir:
Invierno y verano son dos buenas épocas. Pero en verano todo es más bello y verde.
Lo imperdible:
También podés practicar parapente en el cerro Las Gemelas, muy cerca de Capilla del Monte. Si probaste un paisaje, no te quedes sin el otro.
Podés descansar del vuelo en el balneario Municipal de Capilla del Monte, junto a piletas naturales alimentadas por el río Calabalumba, con el cerro Uritorco recortándose al fondo. Un lugar precioso con bungalows donde te podés alojar.

Un paisaje desde el aire:
El parapente es la manera más segura y plácida de volar que podemos experimentar. Se trata de un paracaídas direccionable que siempre tiende a descender con suavidad, dándote todo el tiempo del mundo de bajar adonde quieras y como quieras. Los secretos mayores de volar en parapente se refieren más a cómo mantenerse en alto, mucho tiempo arriba, que es la parte más linda del asunto. Si sabés hacerlo, el vuelo es más corto.
Muy cerca de la ruta 38 que une a Carlos Paz con La Falda y La Cumbre, apenas pasando Villa Giardino y poco antes de llegar a La Cumbre, hay una entrada a mano izquierda que te lleva a la Escuela de Parapente. Si seguís por el camino de tierra, abriendo un par de tranqueras se llega a un risco de piedra maciza: el mirador de Cuchi Corral, a 400 metros sobre el valle donde el Río Pintos zigzaguea entre bosques y cipreses. Más allá, un enorme valle se extiende pintando la tierra con distintos tonos de verde. Otro espectáculo aparte es ver que en un día claro, soleado y con algo de viento, los deportistas hacen cola extiendo sus grandes velas en el suelo. En el momento en que el viento sopla de frente, hacen una breve carrera hasta que se infle la vela, y. allá van, flotando en el aire como lo hacen los aguiluchos que planean sobre este paisaje de ensueño.
En el mismo lugar te podés lanzar junto con un instructor. El equipo consta de un casco, asiento comodísimo y vela de nylon sostenido por cientos de hilos. Una vez llena de aire, la vela nos suspende en el vacío durante horas.
El resto es simple: los pájaros que planean te indican dónde están las corrientes térmicas que te llevan hacia arriba. Las zonas de tierra sin vegetación también son productoras de aire caliente que sube y te levanta como si fueras una pluma. Ese tirón del aire hacia arriba es tan tangible como una columna de mármol: delimitado y claro, y te hace pegar un respingo de sorpresa al sentirlo. Apenas salís de esa columna, sentís que te vas cayendo. Por eso mismo terminás girando en círculos, como los pájaros que te rodena, subiendo sobre la misma térmica que puede tener unos diez o veinte metros de ancho. Si tirás de los comandos de la derecha, la vela gira hacia la derecha. Con los de la izquierda, se gira hacia la izquierda.
La vela puede cargar hasta 260 kilos, así que puede cargar con instructor e instruido en todos los vuelos de bautismo.
Vuelan en parapente desde chicos de tres años hasta discapacitados en sillas de ruedas.
Sensación de libertad total:
La sensación es de libertad absoluta: en el suelo no hay senderos, ni rutas, y las posibilidades son infinitas. Sólo te acompaña el sonido del viento entre las cuerdas, los cantos de los pájaros, y el murmullo del río a tus pies.
Los expertos usan altímetros, manómetros y medidores de viento para saber a cuánto están ascendiendo y a qué altura están de la tierra. El equipo incluye un paracaídas de seguridad en el asiento, por si algo fallara. Además, llevan walkie talkies para comunicarse con sus colegas en tierra, por cualquier cosa. El único cuidado que hay que tener es el de no volar en tormenta, o cuando hay ráfagas bruscas. Lo único que hay que recordar es correr al despegar y correr al aterrizar. Apenas tocas el suelo, la vela se desinfla. A orillas del hermoso río Pintos te esperan los otros parapentistas, y esperan a que bajan los además, los ayudan a doblar las velas, y al rato una camioneta sube a todos por una camino imposible de piedras, que trepa con esfuerzo. El regreso se cobra unos $5.
En una semana de instrucción ya podés animarte por tu cuenta y empezar a probar acrobacias como girar en espiral con el asiento, bajar en forma de tirabuzón, subir en picada aprovechando un viento. Los mejores parapentistas son los que forman un solo animal con su vela. La vela es parte de su cuerpo.
El curso completo cuesta unos $600. Los vuelos de bautismo pueden costar unos $50 el vuelo. Según las condiciones climáticas, cada vuelo dura unos diez o treinta minutos.
Si uno se fanatiza, podrá conseguir el equipo completo a unos $1200 (equipo usado) o $3000 ( equipo nuevo de primera marca).
Es la paz y la libertad que, combinadas, producen una sensación adictiva que nos lleva a querer repetir esta experiencia una y otra vez.

Cómo llegar:
Al Valle de Punilla se llega por la ruta 20 que va de la capital de Córdoba a Villa Carlos Paz o por La Calera bordeando el río Suquía, y luego a lo largo de la ruta 38 que va como un corredor sorprendente de bellezas hasta La Cumbre.
La Cumbre está a 96 Km. de la ciudad de Córdoba y a 1142 m.s.n.m., a sólo 2 Km. de la RN 38. Es una hermosa villa serrana eminentemente residencial, destacándose en ella su inmejorable clima.
Cuando ir:
Invierno y verano son dos buenas épocas. Pero en verano todo es más bello y verde.
Lo imperdible:
También podés practicar parapente en el cerro Las Gemelas, muy cerca de Capilla del Monte. Si probaste un paisaje, no te quedes sin el otro.
Podés descansar del vuelo en el balneario Municipal de Capilla del Monte, junto a piletas naturales alimentadas por el río Calabalumba, con el cerro Uritorco recortándose al fondo. Un lugar precioso con bungalows donde te podés alojar.
Koh Samui : Donde la vida es más simple
KOH SAMUI : DONDE LA VIDA ES MÁS SIMPLE
por Ana von Rebeur
Nota : Este relato corresponde a mi vision de la isla cuando estuve allí en 1987. Veinte años más tarde me dicen que las cabañas volaron y está lleno de resorts, más comercial, contaminado y caro. Vivir por dos dólares por día en la isla es ahora un imposible. De todos modos, sus bellezas naturales se mantienen intactas aun despues del Tsunami.
por Ana von Rebeur
Nota : Este relato corresponde a mi vision de la isla cuando estuve allí en 1987. Veinte años más tarde me dicen que las cabañas volaron y está lleno de resorts, más comercial, contaminado y caro. Vivir por dos dólares por día en la isla es ahora un imposible. De todos modos, sus bellezas naturales se mantienen intactas aun despues del Tsunami.
KOH SAMUI, TAILANDIA - Delgadas espaldas morenas se doblan bajo anchos sombreros de paja , mientras los pantalones arremangados hasta la rodilla dejan ver a las piernas hundidas en el agua , rozando las hojas de los arrozales que crecen lentamente en los pantanos tailandeses .
Tan lentamente como lo hicieron sus antepasados, los campesinos de Hat Yai - límite entre Malasia y Tailandia-, guían a los corpulentos s búfalos de cuernos retorcidos arrastrando los arados por el agua amarronada.Sobre ella se reflejan las puntas repetidas de montañas boscosas , que se ven azules a través del vapor que el sol rajante de estos trópicos levanta de los campos anegados .

Los pocos campesinos que no están trabajando encorvados sobre las plantaciones de arroz, descansan a la sombra de apretados grupos de palmeras .
El minibus partió desde Penang - en Malasia - antes del amanecer . Dos australianos dicen que no se tardará menos de 12 horas antes de llegar a la isla tailandesa de Koh Samui , que es nuestro destino .
Koh Samui es una islita al sureste de Tailandia , tan pequeña que no aparece en los mapas .
Las islas más populares de Tailandia son la de Phuket y la isla Phi Phi , en la costa oeste de la península . Pero de Koh Samui -y sus hermanas , Koh Phangan y Koh Tao- , sólo tienen noticias quienes preguntan mucho por un lugar agreste , bello y barato .
A Koh Samui también se puede llegar en avión , desde que abrieron el aeropuerto en la isla .
Después del mediodía , el bus llega a Surathani , donde llueve a baldazos . Un wat ( templo ) de cúpula blanca se eleva hacia el cielo sobre una colina junto al puerto, y gruesos chorros de lluvia limpian las tejas rojas de los agudos techos a dos aguas que rodean la cúpula, con sus vértices terminados en cuernos dorados que miran las nubes negras .

Un ómnibus de línea recorre en una hora un camino poco transitado que cruza sinuoso palmares y montañas de frondosa vegetación , hasta arribar al puerto . El barco que va a la isla está repleto de gente humilde y delgada , de ojos orientales y piel morena , todos descalzos o con sandalias y cargados de cestas enormes . Apenas suben al barco, todos se sientan en el suelo . Los más ancianos encienden parsimoniosamente sus pequeñas pipas de madera clara . No queda más remedio que sentarse afuera, en la cubierta, o en el techo de la nave . Las aguas son de un color verde turquesa que se va haciendo más claro y transparente a medida que avanza el barco . Cuando el mar ya es de un intenso color aguamarina, el enorme lomo rosado de un pez de más de un metro y medio de largo salta sobre las olas y nos acompaña por el resto del viaje , maravillándonos con ese contraste entre el rosado claro de su piel de bebé , sin escamas , y el turquesa de las aguas . ¿ Se trata de un delfín, o una marsopa ? No hay manera de saberlo . Los pasajeros nos miran y sonríen , divertidos ante nuestro asombro.

El barco arriba a la isla justo para ver el crepúsculo , tan naranja como la fibrosa pulpa del durian . El largo viaje en bus sólo costó quince dólares , con barco incluído . Por 10 Baht - treinta centavos - una camioneta que nos esperaba se interna en una selva de cocoteros tan densa que parece una interminable pared ..La camioneta corre como si fuera el único aparato con ruedas en toda la isla . Detrás de una huella de arena bordeada de cocoteros, se adivinan algunos techos de paja y palma seca , recortados contra el turquesa del mar , ahora teñido de naranja por el ocaso .
"Tahwee"se lee en letras esculpidas en un grueso bloque de madera , sobre la playa de Chaweng, donde hay una hilera de bungalows muy simples , hechos con cuatro paredes de mimbre y caña , una estera de soga sobre el suelo , y una puertita de madera con candando . La "recepción"no es mucho más grande que los bungalows, pero cuenta con cocina, mesas, sillas y un televisor .Varios extranjeros - rubios y rubias - están mirando aún en traje de baño la película "Alien"bajo la luz de un tubo fluorescente rodeado de polillas que bailan al ritmo de su zumbido .
No hay camas ni colchones . Sólo hamacas amarradas a las palmeras a lo largo de la playa . El baño es otro bungalow, con ducha, una canilla y una letrina , común para todos . Y no hace falta más . El bungalow cuesta dos dólares y medio por noche.

Es tan relajado y placentero hundir los pies en la arena tibia , escuchando sólo el murmullo del mar y algunos grillos que cantan en distintos tonos , que no dan ganas de irse a dormir . Pero nos dicen que no hay nada mejor que ver el amanecer en la playa , así que conviene ir a descansar . Todos duemen aquí con la puerta de madera abierta, para ver las estrellas , que iluminan tanto como una luna llena .
A las cinco en punto de la mañana los primeros rayos del sol pegan con tanta fuerza como el sol de mediodía . Esto recalienta el interior de las chozas , y despierta a todo el mundo . El mar parece sonar más fuerte,como recién despertado , aunque las olas son suaves y pequeñas .Un colectivo destartalado recoge a la gente que va hacia el pueblo . Allí todo es pequeño , a escala humana .De las cabañas de madera cuelgan percheros repletos de ropa . Todo es tan barato que cuesta tentarse : polleras y pantalones de batik ,se mezclan con camisas , remeras y pantalones hechos con bolsas de harina tailandesas, que cuestan un dólar : es la ropa que todos usan en la isla .
Desde el puerto, un barquito lleva a un grupo de viajeros a Coral Cove. No hace falta alquilar el equipo de snorkel para ver infinidad de peces de colores nadando en torno nuestro.Caminando por arenas ardientes se llega hasta la playa de Lamai , donde los pobladores encallan sus barcos pesqueros . La playa está cubierta de mesas de alambre tejido donde miles de calamaretis se secan al sol. Los cocos sacian la sed con su agua ligeramente salada . Complejos de bungalows se suceden uno tras otro tras un par de kilómetros de caminata sobre la playa .

Una mujer atraviesa la playa con una enorme tina repleta de pescado fresco en la cabeza . Los ofrece a los gritos, puerta a puerta . En un colectivo que se hace esperar se trepa hasta la cascada Na Muang . Sólo verla y escuchar el murmullo del agua al caer entre peñascos es un refresco para el alma . Cerca de allí , un pequeño templo budista destella en dorado contra el sol . El aroma a incienso invade el aire cálido. Muy cerca están los templos de Khunaraam y de Laem Saw , pero las piernas dicen basta . Y en Tailandia , siempre queda un templo más por visitar .

La vuelta a Chaweng , permite ver cardúmenes de peces de colores que se acercan a la orilla a curiosear a los humanos que los admiran con los pies en las aguas que se tiñen de rojo con el sol crepuscular . Unos pájaros chillones gritan en la oscuridad y sobre el techo de paja . "Tienen hambre ", nos dice sonriente el conserje de ojos rasgados .Luego de cenar junto al mar y cambiar impresiones , los huéspedes se retiran a arrojarse en sus bungalows , otra vez con la puerta abierta para ver la Vía Láctea brillar en el cielo, en la que flota esta isla y sus palmeras , acariciadas por una brisa que no conoce la tierra firme.

RECUADRO :
DE KOH SAMUI A BANGKOK:
Quien prefiera viajar en barco y no en avión , tendrá que tomar el colectivo que parte a las diez de la mañana hacie el puerto . El puerto cuenta con un mercado artesanal donde se venden más ropas de playa , collares de caracoles, postales y hasta aceite de nuez moscada, que cura las picaduras de los hambrientos mosquitos de la isla .
El viaje de tres horas hasta Surathani cuesta dos dólares y medio, y entumece las piernas . Decido subir al techo , cubierto de cuerpos de gente durmiendo. Desde Surathani , otro ómnibus cargado de fardos lleva a los pasajeros a la estación del tren que parte en dirección norte , a Bangkok .
No es fácil conseguir pasajes de primera clase , ni de segunda. Y en la tercera , el viaje de toda la noche entre fardos y bolsos enormes que ocupan el pasillo , se haría demasiado incómodo . El siguiente tren , que sale a las 18 ,30 horas, también repleto , pero al menos se puede viajar en segunda clase , donde al menos no viajan gallinas .

En el coche bar no hay mucho más que tomar que un café flojo . Cuando se termina el café todos parten a enroscarse en los asientos de cuerina gastada , asomando los brazos y cabezas por las ventanas abiertas de par en par , para que el aire nocturno alivie el calor sofocante . Pero es en vano .El tren parece un horno con ruedas . No queda más remedio que esperar que el baño se desocupe, empapar las ropas bajo la canilla del pequeño lavatorio y ponérselas mojadas . Sólo así se puede dormir durante toda la noche, hasta llegar a Bangkok , ciudad fascinante pero caótica .
En honor a la verdad , se estaba mucho mejor en Koh Samui , donde el mar es turquesa , la comida es barata , la vida es simple y todo lo que hay que hacer es nadar un poco , reírse mucho y quedarse dormido mirando las estrellas , arrullado por el mar .
RECUADRO :
¿QUIÉNES VIAJAN A KOH SAMUI ?
Las playas de las islas tailandesas están pobladas de turistas rubios , en su mayoría australianos, norteamericanos y europeos del norte , que ahorraron su sueldo de empleados bancarios, preofesores , kinesiólogos y odondotólogos durante seis meses para pasar en Koh Samui un año sabático a orillas del mar . Para estirar sus fondos , muchos de ellos compran una lancha, una tabla de windsurf, un equipo de pesca , de buceo o snorkel ,y de dedican a alquilarlos a otros turistas.
Jim , de 34 años , es un norteamericano que fue enfermero en la cárcel de Saint Quentin ( San Quintín ), y que en su hogar en Vermont , fabrica con sus padres "Christmas Wreaths"o coronas navideñas, de las que se cuelgan en las puertas de las casas . Con sus ahorros, vino a Koh Samui por un mes, desde donde planea seguir viaje hacia la India . "Esta isla era otra cosa antes de que abrieran el aeropuerto ", cuenta él, que es reincidente . "Los aviones trajeron el turismo sexual : chicas que se prostituyen por un par de dólares ".Y me señala a un sesentón gordo y colorado por el sol , de aspecto nórdico, que camina por la playa de la mano de una tailandesita que no debe haber cumplido los quince años . "Cada vez hay que ir a islas más alejadas para no tener que ver esto", dice Jim, refiriéndose a esa poco romántica escena de sexo comprado que puebla las calles de Bangkok o de Penang, capital de Malasia .
Nicole es canadiense , y profesora de francés : "Ahorro en mi país durante seis meses , y con esa plata me vengo acá a vivir un año sin trabajar . No hay lugar más barato", dice , con la piel bronceada como la de una mulata .
Los australianos cuentan que compraron acá una lancha "al mismo precio que en Australia nos cuesta una licuadora " .
"Acá se vive una vida de perros ", apunta el suizo Johann , señalando un perro lanudo que está echado plácidamente sobre la arena . Y todos estallan en carcajadas . La gente acá sonríe siempre . Tom , de Boston , viene de enseñar inglés en Japón , donde le pagan veinticinco dólares la hora de clase . Entre cerveza y cerveza , llega a la conclusión de que los budistas tailandeses la pasan mejor que los mahometanos malayos . "Aceptan todo como viene .No arreglan nada hasta que no esté destruído ...¿Para qué , mientras sirva ? Tampoco se preocupan por progresar : se conforman con lo que venga . Si uno no se va pronto de acá , termina como ellos ", dice , señalando a un grupo de muchachos tailandeses que se matan de risa por el ruido que hacen unos cohetes que arrojan al mar noctruno , tan negro como tinta china .

LIGEROS DE EQUIPAJE :
Tailandia, Malasia e Indonesia son países donde el clima siempre es tropical, el sol siempre cae aridiente , y donde de pronto el cielo se oscurece como si fuera de noche y parece que fuera a diluviar durante semanas . La gente corre a buscar refugio mientras el cielo se desploma de pronto en una lluvia torrencial de esas que inundan las calles en minutos con gotas pesadas como granizo . Los vendedores ambulantes dejan que el diluvio lave sus mercancías . Los que venden comida en grandes ollas de dudoso contenido, se limitan a taparlas con grandes nylons ,esperando pacientemente que pare una lluvia que parece eterna . Los conductores de tuk-tuk -motocicletas que llevan pasajeros - insisten en ofrecer su transporte, después de poner un nylon sujeto al techo del asiento trasero, como para garantizar que el viajero no se empapará en el trayecto, aunque tal vez se ahogue un poco detrás de la bolsa .
Media hora después, el sol vuelve a brillar y un vaho caliente se levanta por todas partes, nublando la mirada.Otra media hora más , y el sol habrá secado todo como si jamás hubiera llovido .
El calor de estas latitudes es tan sofocante que la ropa siempre se siente pesada . Por eso , el único equipaje para recorrer esta zona debería limitarse a ropas ligerísimas que no necesiten planchado, de colores claros que reflejen la luz del sol y tan sueltas como para permitir la ventilación . Aquí no hay nada tan inútil como un jean o un buzo .
Remeras musculosas , blusas livians , polleras largas , bermudas y pantalones anchos son la ropa ideal , y se sugiere tener un traje de baño siempre a mano , calzado cómodo, como zapatillas o sandalias livianas y comprar en seguida un sombrero de paja que evita la insolación .
La brevedad de las lluvias hacen inútil el llevar un paraguas, aunque un impermeable liviano que se pueda plegar ocupando poco lugar puede ser útil para los fóbicos al agua destilada natural .
Pueden comprar originales camisolas y pantalones hechos con sacos de harina y botones de madera.
RECUADRO :
MENÚ TAILANDÉS :
Los menúes de Koh Samui varían entre sopas de vegetales, verduras salteadas , sopa y pescado frito . En los bungalows de Chaweng el postre suele ser "lassi "de banana ( especie de licuado espeso de banan y yogurt ) o unas galletitas dulces que parecen de avena, pero que nos revelan que son de marihuana . El menú , regado con cerveza "Singha ", no cuesta más de dos dólares .
El arroz y el pescado componen la mayoría de los platos tailandeses . El pescado frito es el único con garantía de haber sido cocido fresco. El resto de pescados y mariscos se secan al sol y se venden deshidratados , ya que en Tailandia las heladeras son lujos raros . Las sopas y guisos de pescados están hechos a base de pescado seco . Los tailandeses condimentan sus platos con frascos de salsa de maní triturado en aceite , que pueblan las mesas de los bares a modo de "chimichurri siamés ".
El coco es la mayor industria de Koh Samui , y familias enteras se dedican a su cosecha.l El más joven del grupo trepa los troncos lisos , aferrado con pies y manos con la agilidad de un simio, para solatr desde la copa a los cocos que aún no han caído .Apuilan los cocos en montañas con las que llenan camiones que luego llenan barcazas que viajan hasta tierra firme.La mayoría de los cocos no se usa para comer , sino para hacer jabones y aceite .
Los hoteles más modestos ofrecen desayunos opíparos a base de omelettes , yogur casero , miel y cereales . Se recomiendan especialmente las frutas exóticas que no se consiguen en otros lugares, como el durián - especie de melón naranja que se deshilacha y come en hebras -, o el rambután , parecido a la granada , rojo por dentro y repleto de pelos verdes por fuera .
En los vagones comedor de los trenes apenas sirven sopas repletas de libélulas , que los tailandeses comen igual , diciendo que así tienen "más proteínas". Al pollo le ponen azúcar y al jugo de naranja le ponen sal , así que conviene avisar - como se pueda - que uno quiere las cosas sin condimentar . Aunque lo mejor es consumir alimentos que vienen envasados en origen , como huevos duros y bananas .
RECUADRO :
MENÚ TAILANDÉS :
Los menúes de Koh Samui varían entre sopas de vegetales, verduras salteadas , sopa y pescado frito . En los bungalows de Chaweng el postre suele ser "lassi "de banana ( especie de licuado espeso de banan y yogurt ) o unas galletitas dulces que parecen de avena, pero que nos revelan que son de marihuana . El menú , regado con cerveza "Singha ", no cuesta más de dos dólares .
El arroz y el pescado componen la mayoría de los platos tailandeses . El pescado frito es el único con garantía de haber sido cocido fresco. El resto de pescados y mariscos se secan al sol y se venden deshidratados , ya que en Tailandia las heladeras son lujos raros . Las sopas y guisos de pescados están hechos a base de pescado seco . Los tailandeses condimentan sus platos con frascos de salsa de maní triturado en aceite , que pueblan las mesas de los bares a modo de "chimichurri siamés ".
El coco es la mayor industria de Koh Samui , y familias enteras se dedican a su cosecha.l El más joven del grupo trepa los troncos lisos , aferrado con pies y manos con la agilidad de un simio, para solatr desde la copa a los cocos que aún no han caído .Apuilan los cocos en montañas con las que llenan camiones que luego llenan barcazas que viajan hasta tierra firme.La mayoría de los cocos no se usa para comer , sino para hacer jabones y aceite .
Los hoteles más modestos ofrecen desayunos opíparos a base de omelettes , yogur casero , miel y cereales . Se recomiendan especialmente las frutas exóticas que no se consiguen en otros lugares, como el durián - especie de melón naranja que se deshilacha y come en hebras -, o el rambután , parecido a la granada , rojo por dentro y repleto de pelos verdes por fuera .
En los vagones comedor de los trenes apenas sirven sopas repletas de libélulas , que los tailandeses comen igual , diciendo que así tienen "más proteínas". Al pollo le ponen azúcar y al jugo de naranja le ponen sal , así que conviene avisar - como se pueda - que uno quiere las cosas sin condimentar . Aunque lo mejor es consumir alimentos que vienen envasados en origen , como huevos duros y bananas .
La cerveza nacional es la Singha , buena y barata . Koh Samui es para el relaj, los que quieran fiesta que vayan a la sila de enfrente, Koh Phangan , donde mucho despiertan a mediodía en la playa sin saber qué pasó anoche. RECUADRO :
LA IMPORTANCIA DE HABLAR EN THAI :
Hablando con los tailandeses se descubren cosas curiosas , como que en el ex Reino de Siam , a los gatos siameses los llaman "gatos chinos ", del mismo modo que en Hamburgo no existen las hamburguesas , y que en Milán a las milanesas las llaman "vienesas". .
Aunque los tailandeses - a fuerza de tener que lidiar con turistas - dominan algo de inglés, muchas veces cometen picardías como aprovechar la ignorancia del idioma de ellos para cambiar los precios de las cosas .
El tailandés es una lengua tonal , en la que la entonación de una misma palabra hace que se convierta en otra, Por ejemplo "saán "es "tres", pero "san "significa "diez". Y algo muy parecido a "san " significa "trescientos" . No es cuestión de terminar pagando trescientos Baht por un viaje de 3 Baht , la moneda local .
Una manera de ahuyentar a los pícaros es mostrar cierto conocimiento básico de su idioma . Aquí van las palabras más útiles :
So Wat Ká : Hola
La Gong Ká : Adiós
Kop Kun Ká : Gracias
Bi Chanchú Jorge : Me llamo Jorge .
Ká : Sí
Mai Ká : No
Kó Tord: Por favor
Kó Zóud : Perdón
¿Tí Nai ? : ¿Dónde?
¿Mewa Rai? : ¿ Cuándo?
¿ Peesa Thai Eiacwa Ari? : ¿ Cómo se le dice a esto en Thai ?
Mai Kao Jai : No entiendo
Si no queda más remedio que resignarse a no ser comprendidos, siempre queda decir :
Mai Pen Rai : "Paciencia, no importa.Dejémoslo así ."
Y si ya nos dimos cuenta de que nos toman el pelo , conviene hacerlo saber , diciendo :
Kan Put Lén : "Me estás cargando" o "Estás bromeando".
LA IMPORTANCIA DE HABLAR EN THAI :
Hablando con los tailandeses se descubren cosas curiosas , como que en el ex Reino de Siam , a los gatos siameses los llaman "gatos chinos ", del mismo modo que en Hamburgo no existen las hamburguesas , y que en Milán a las milanesas las llaman "vienesas". .
Aunque los tailandeses - a fuerza de tener que lidiar con turistas - dominan algo de inglés, muchas veces cometen picardías como aprovechar la ignorancia del idioma de ellos para cambiar los precios de las cosas .
El tailandés es una lengua tonal , en la que la entonación de una misma palabra hace que se convierta en otra, Por ejemplo "saán "es "tres", pero "san "significa "diez". Y algo muy parecido a "san " significa "trescientos" . No es cuestión de terminar pagando trescientos Baht por un viaje de 3 Baht , la moneda local .
Una manera de ahuyentar a los pícaros es mostrar cierto conocimiento básico de su idioma . Aquí van las palabras más útiles :
So Wat Ká : Hola
La Gong Ká : Adiós
Kop Kun Ká : Gracias
Bi Chanchú Jorge : Me llamo Jorge .
Ká : Sí
Mai Ká : No
Kó Tord: Por favor
Kó Zóud : Perdón
¿Tí Nai ? : ¿Dónde?
¿Mewa Rai? : ¿ Cuándo?
¿ Peesa Thai Eiacwa Ari? : ¿ Cómo se le dice a esto en Thai ?
Mai Kao Jai : No entiendo
Si no queda más remedio que resignarse a no ser comprendidos, siempre queda decir :
Mai Pen Rai : "Paciencia, no importa.Dejémoslo así ."
Y si ya nos dimos cuenta de que nos toman el pelo , conviene hacerlo saber , diciendo :
Kan Put Lén : "Me estás cargando" o "Estás bromeando".
martes, 20 de enero de 2009
Calafate, Glaciares y el Chaltén

EL CALAFATE : Estancias y GlaciaresLa vista se pierde ante una interminable estepa ondulada de matas secas y amarillentas - los coirones -desplegada a los lados de la ruta que une Río Gallegos con El Calafate. El camino fue ensanchada con banquinas de ripio para convertrilo en pista de aterrizaje alternativa de aviones de guerra durante conflicto bélico por las Islas Malvinas.
Cada tanto un chimango pasa volando y los choiques ( ñandúes) levantan polvareda en este lugar donde no llueve más que 250 milímetros por año. Las banquinas están perforadas por cuevas de “piches”, o mulitas , y a medida que uno se acerca a la cordillera, asombra la cantidad de fidelísimas parejas de avutardas o “kaikenes” caminando uno junto al otro- ella marrón y él de plumaje blanco - que caminan sin separarse uno del otro, disfrutando del aire claro.
A 850 metros sobre el mar , la Vuelta de Míguez ofrece el panorama de una deslumbrante luna llena elevándose sobre el lago , cuyo extremo se percibe debajo de un valle glaciario .
Mientras que en la Patagonia central no llueve casi nunca , junto al lago llueve tanto como en la región amazónica : 5.000 milímetros anuales. Por eso el paisaje cambia rotundamente al descender la ruta , cubriéndose con el verdor de guindos, ñires, lengas, plantas de notros de brillantes flores rojas y arbustos del calafate. Esta planta de fruto dulce y flores amarillas ,es la que le dá el nombre a la ciudad.Se llama así porque con ella se calafateaban embarcaciones .El Calafate está en un valle glaciario, trazada a lo largo de un boulevard de cipreses y rosales . Vive del turismo gracias a sus 1600 plazas repartidas entre albergues simples y hoteles lujosos , que se cubren anualmente con un 40% de turistas extranjeros y un 60% de nacionales entre Octubre y Abril . 
“La gente nos invade en el verano, que es cuando menos lugar hay . Y no se dan cuenta de lo bello y tranquilo que es este lugar durante el otoño, cuando todos los bosques se tiñen de rojo y dorado”, comenta Leonardo Fernández Campbell , uno de los propietarios de la compañía naviera que lleva a los viajeros hasta las monumentales paredes del glaciar , cruzando sobre el lago témpanos de formas caprichosas esculpidas por el viento .

La acogedora ciudad realmente nos hace quedar muy bien a los argentinos ante el turismo mundial . Lo primero que llama la atención en ella es su excelente de hotelería,realmente de primer nivel. Esto se explica porque la pequeña cantidad de pobladores - 4.000 en total , depende del turismo como su principal fuente de ingresos .Concientes de eso, se esmeran en darle al visitante una atención cálida y una estadía memorable. Además, casi todos los hoteles son explotados por familias completas dedicadas a la hotelería, que invierten cada peso en mejorías y ampliaciones como canchas de golf o salones de conferencias . Pero la mayor ventaja de El Calafate reside en su cercanía con uno de los espectáculos naturales más impresionantes del mundo - patrimonio de la Unesco- que es el Parque Nacional Los Glaciares . El glaciar Perito Moreno es el más famoso , y tiene 1.500 kilómetros cuadrados de superficie , 60 metros de alto y 35 kilómetros de ancho total . Desde que nace en la montaña hasta que toca las aguas del lago tiene 210 kilómetros de largo . Hacia el norte se suceden los glaciares Ameghino, Mayo, Spegazzini , Onelli , Agassiz y Upsala, todos volcando sus témpanos a los brazos del Lago Argentino , y cubriendo una superficie de 14.300 kilómetros cuadrados en total . Todos ellos se aprecian en todo su esplendor desde pasarelas donde el esperado espectáculo se basa en los constantes truenos y caídas estrepitosas de paredes de hielo milenario color azul profundo , que se desmoronan sobre el lago turquesa lechoso , color producido por la “leche glaciaria “ compuesta de sedimentos de finísima piedra molida por el paso del glaciar montaña abajo .
El glaciar Spegazzini se destaca por su espectacular altura , ya que es un paredón de hielo de 135 metros de alto elevándose sobre los barcos de excursión que se mantienen a prudente distancia, por si un bloque de hielo cayera , produciendo mareas que sacuden la habitual quietud de un lago habitualmente sovbrevolado por mansos cóndores que ya no se asustan ante la presencia humana .

La superficie del glaciar Upsala equivale a tres veces la de la Capital Federal , con una altura de 80 metros , 7 kilómetros de frente y 60 km de largo .
La zona de los glaciares está rodeada de bosques de nothofagus de más de 30 metros de altura y pequeñas ojos oscuras y brillantes . Las playas poseen arenas negras donde resuenan los trinos de mansos pajaritos de brillantes colores, que siguen a los turistas sabiendo que ellos siempre dejan migas a su paso .

Un paseo espectacular es hacia el Cerro Negro , glaciar Mayo y glaciar Negro, en el que un caudaloso río atraviesa un bosque de musgos y líquenes multicolores que se hunden como un colchón mullido al pisarlo mientras conejos marrones se cruzan saltarines a nuestro paso.Este lugar de cuentos de hadas esté aún en litigio con Chile, ya que por aquí pasa la polémica línea limítrofe poligonal .
Hasta 1988, el glaciar Perito Moreno formaba un dique de hielo sobre el Brazo Rico , que hacía que el agua del otro lado se acumulara hasta 30 metros de altura sobre el lago, ejerciendo una presión lograba romper el paredón con un espectacular estruendo . Esto ya no sucede porque el calentamiento terrestre está derretiendo los glaciares , al punto de que se comprobó que el glaciar Upsala está retrocediendo un kilómetro por año. Razón de más para venir a conocer estos últimos vestigios de la Era Glaciaria , antes de que desaparezcan, después de haber aparecido en el mundo hace dos millones de años, junto con los primeros seres humanos .
Las pasarelas que marcan los lugares a recorrer no están por capricho , ya que de 1968 a 1988 , 32 turistas han perecido barridos por las heladas aguas del lago - de 2 ºCde temperatura -por haber cometido la imprudencia de bajar hasta la orilla justo cuando caía una masa gigantesca de hielo .
En Calafate se puede combinar la visita a estancias con cabalgatas y caminatas , el patinaje en invierno en la laguna Nimes o con instructivas visitas a las grutas de pinturas rupestres de Punta Walichu sobre las playas del lago .

Tal vez el paseo más inolvidable e insólito - aunque no el más cómodo -es el minitrekking sobre el glaciar , al que se trepa con grampones especiales que nos internan en un alucinante paisaje absolutamente blanco, helado y solitario.Los jóvenes guías que acompañan el difícil recorrido plagado de profundas grietas y picos azules cuentan que se quedarían para siempre a vivir en el bosque junto al glaciar , aislados del mundo. “Aquí siempre hay algo que hacer : cocinar , buscar leña , tocar la guitarra o recorrer el galaciar entero para ver hasta qué pico llegamos . En al ciudad , yo me aburro enormente “, apunta Marcos, un porteño que fijó aquí su residencia, enamorado del lugar. Calafate está repleta de forasteros instalados en la zona que siguen recomendándole a los amigos que se animen a irse a vivir allí . Y es que la zona enamora al que la conoce. Hay un amplio porcentaje de recién casados- muchos en segundas nupcias - que llegan hasta aquí para empezar su vida en este lugar de ensueño , compartiendo todo en pareja, como los kaikenes . Muchos fabrican chocolates artesanales y la excelente mermelada del espinoso calafate , cuya factura precisa de “un kilo de fruta y dos kilos de curitas , para los pinchazos en los dedos”según Luis Aristizábal, músico y propietario del idílico hotel Kau Yatún .

Otros combinan actividades turísticas con la explotación ovina . Tal es el caso del correntino-escocés Leslie Cook , que vino de Empedrado con 5.000 ovejas que cría en sus 3.500 hectáreas de la estancia “El Galpón”, ideal para pasar el día viendo los procesos de esquila, arreo del rebaño y enfardaje, realizar cabalgatas , observar el refugio de flamencos, bandurrias , patios y avutardas que se reúnen en la laguna de su terreno y degustar un excelente asado . “Cada oveja sale seis pesos y me da otros seis pesos de lana por año . El problema son los zorros, que se comen el 15% de los corderos”, afirma este flamante papá de un bebé de meses , en su inmenso y elegante restaurante-parrilla con vista panorámica al Lago Argentino . En Octubre- mes de parición ovina- los campos se plagan de corderitos .
Nicolás “Vicky”Maida es licenciado en turismo , músico, cantante y propietario de “Don Diego dela Noche “, sitio de reunión nocturna de Calafate ,en el que suelen realizarse guitarreadas acompañadas de buen vino y empanadas hasta que las velas no ardan.
El comenta su experiencia en la zona : “Yo estoy acá desde hace quince años.Cuando llegué , acá no existían las camperas de nylon. Se las cambiaban a los turistas por ponchos y aperos. Yo traje a 40 personas a vivir acá, que ahora tienen familia e hijos . Los que se instalan acá tienen algo de locura, de aguante , de reflexión ...Son gente especial. “ Vicky empuña su guitarra para cantarle a Santa Cruz : “Si buscas una tierra prometida/ donde te puedas quedar / anímate a poblar la Patagonia / al sur , al sur de la Argentina austral”. Y sus acordes se pierden en la noche, iluminada a pleno con una increíble cantidad de estrellas a estos hielos legendarios y monumentales, únicos en todo nuestro variado y fascinante planeta .

EL CHALTÉN : El lugar de la aventura
“Chaltén”es el antiguo nombre del cerro Fitz Roy . Significa “Montaña de humo” en mapuche , ya que los aborígenes creían que el cerro era un volcán porque siempre tiene una nube en la cima. Sus 3.300 metros de altura son el mayor desafío de andinistas de todas partes del mundo que llegan buscando vencerlo, juntamente con las imposibles paredes verticales del vecino Cerro Torre , de 3200 metros . intentando vencerlo. En un valle rodeado de montañas rodeado por el Río de las Vueltas que trae las aguas de la Lago del Desierto , este pueblo con aspecto de Far-West se fundó hace 12 años con la idea de presevar la soberanía en una zona limítrofe tan discutida que hasta se hallaron falsas tumbas chilenas en bosques argentinos . Ya cuenta con 120 habitantes que se instalaron en terrenos otorgados en concesión , y que también viven del turismo extranjero que viene a escalar los picos . Los altos sueldos( de $800 a $ 1600) de empleados municipales , maestros y policías son un gancho extra para resistir a los fuertes vientos del valle . “Además , acá no hay en qué gastar la plata “, comenta Susana Queiro, guardaparque de la zona . “Acá los extranjeros buscan el contacto con la naturaleza, lo rústico y salvaje”. El cerro guarda aún los cuerpos de una veintena de escaladores que murieron allí arriba . Una capilla traída especialmente de Austria recuerda la memoria de Eger Smidt ,sepultado en un alud, así como la de tantos otros andinistas temerarios . En la zona se pueden hacer cabalgatas organizadas por el experto baqueano Rodolfo Guerra o por Ricardo Sánchez, esposo de la guardaparque . “Acá nadie cierra nada con llave. Nos conocemos todos, no hay delitos .”, dice Isolina Ogisek, esposa de Guerra , mientras borda delantales junto al calor de su cocina de leña .Bicicletas y juguetes abandonados en la ruta dan cuenta de esto . La actividad cultural une a este pueblo en un coro de 20 personas y peñas folklóricas con zambas y chacareras donde todos bailan .“No recomiendo llegar en verano porque esto es un caos . En Enero llegan 6.000 de los 14.000 visitantes anuales que tenemos “, apunta Susana . Su lucha reside en evitar la quema de bosques para pastoreo de ganado . “Las maras o liebres patagónicas fueron desplazadas por las ovejas , que les comen el pasto”- lamenta -“ Y ahora los perros que trajimos atacan a los huemules , que están en extinción”.
Pájaros carpinteros, liebres y aguiluchos , aparecen en infinidad de senderos boscosos aptos para trekking , que suben hasta alcanzar lagunas enclavadas en la montaña, muy cerca de los hielos continentales adonde se aventuran los andinistas expertos . Paula Marechal y su esposo Alberto del Castillo - ambos avezados guías de montaña -organizan expediciones para todos los niveles de experiencia desde su empresa “Fitz Roy Expediciones “, con sede en su misma casa .”Hace tres años el turismo que venía acá eran un 90% de extranjeros . Actualmente hay 60% de extranjeros y 40% de argentinos . Paseamos por el glaciar del Torre con piquetas y grampones , en salidas que parten a la mañana y vuelven a la noche . También hay excursiones de varios días para las que proveemos todo el equipo “, comenta Paula,mientras explica a unos franceses por dónde conviene cruzar un río. Ella misma acompaña los grupos, aún estando embarazada de su segundo bebé .

Otro paseo por zonas agrestes se realiza hasta el mismo Lago del Desierto del famoso litigio , que puede recorrerse en barco, rodeado de fantasmagóricos de bosques repletos de líquenes colgantes que se pierden cordillera adentro reflejándose sobre las verdes aguas quietas .
GUÍA PRÁCTICA DE EL CALAFATE :
CÓMO LLEGAR :
Hay cinco compañías de ómnibus que unen Buenos Aires con Río Gallegos o Calafate( Interlagos, El Pingüino y TAC ) , y más de diez que llegan a la zona desde distintos lugares .
Aerolíneas Argentinas ,Austral , Lade y Lapa unen a la zona en avión , con pasajes muy reducidos si se reserva con quince días de anticipación .
Tarifa Aérea Buenos Aires - Río Gallegos : $ 217 ( Banda negativa : $ 144 )
Buenos Aires - Río Gallegos por LAPA : $ 99
De Río Gallegos a Calafate hay 4 horas de viaje que cuesta $20 ida y $ 35 ida y vuelta .
También se pueden alquilar automóviles en Río Gallegos o Calafate , desde $ 50 más $ o,32 por kilómetro , hasta por $ 89 con 300 km libres. Una camioneta 4x4 se alquila a $ 200 por un día y 100 kilómetros libres , hasta $ 2.100 por 10 días y 2000 km libres . El seguro contra todo riesgo suele representar $ 25 más , y a veces se hace un descuento por pago al contado .
( 0966- 21321 0 28174- En Bs As : 816-3999)
Otra opción es contratar choferes - guías ( Almirol : 0966-23333- Daniel Bagneras : 302-9533) o enviar el propio auto en remolque , mientras uno viaja en avión ( Dom :797-1399 o Vidal : 752-0393) , ahorrándose así 2000 kilómetros de viaje por ruta.
DÓNDE ALOJARSE:
Estancia Huyliche :
Ubicada sobre un punto panorámico a 3 kilómetros de Calafate, en un rústico ambiente de estancia ofrece paseos , caminatas y cabalgatas por la zona , demostración de esquila de ovinos, tratamiento de lana , envellonado y enfradaje y exquisito asado criollo. Las tarifas sin IVA y con desayuno son:
Del 16/12 al 28/2 y Semana Santa :Single : $40 Doble : $60- Triple : $ 75- Cuádruple : $ 100
Del 1/3 al 15 /4 : Single : $32 Doble :$48 - Triple : $ 60 - Cuádruple: $ 80
Asado de cordero con bebidas : $ 25
Media pensión con bebidas : $ 20
Vianda para picnic: $ 12
Reservas e Informes: Estancia Huyliche- Héctor Roy Negro - CC 8 ( 9405) El Calafate - Santa Cruz - Telefax : 0902-91025 - En Bs. As. Maria Teresa Negro : 826-7664
Estancia Nibepo Aike :
A orillas del Lago Roca y en plena Reserva del Parque Nacional Los Glaciares , a 60 kilómetros de Calafate , ofrece excursiones de pesca , cabalgatas y demostraciones de la actividad rural .
Tarifas : Del 15/12 al 28/2 y Semana Santa : Single :$109- Doble : $ 60 y Triple : $ 52. Comidas : $ 22- Cabalgata de 3 hs : $ 30/24 - Equiipo de pesca por día : $ 12/6. En Marzo los precios se reducen a la mitad - Reservas : Sr. Adolfo Jansma - Perito Moreno 229 .C.C.169- Río Gallegos . Telefax: 0966-20180
Hotel Los Alamos :
Como casi todos los hoteles de la zona, está regenteado por una familia que ha invertido cada peso en excelencia y calidad . Un hotel de cuatro merecidas estrellas, con cancha de golf y salón de convenciones, habitaciones cálidamente decoradas y detalles de nivel europeo .
Gobernador Moyano 1355 y Bustillo . Tel (0902) 91144
Tarifas : Single : $ 169- Doble : $ 175 - Triple: $ 213- Desayuno Buffet : $ 5
Hotel Kau Yatún :
Otro cuatro estrellas de ambiente cálido y bello jardín florido .Su propietario- Coqui Aristizábal -posee una emisora de radio de la zona y se encarga personalmente de musicalizar el ambiente con excelente gusto y de ofrecer en el bar el delicioso licor de calafate de la zona .En el quincho del hotel se realizan asados y guitarreadas . Coqui también organizó viajes de ocho días con excursiones , alojamiento y pasaje aéreo incluído por valor de $ 950 a $ 1292 .
Tarifas con desayuno buffet incluído: Single : $ 94/131 - Doble : $ 122/161 - Triple : $ 152/200 ( según temporada) .
Reservas e Informes : (0902) 91059 / 91260
Los Notros :
Con la espectacular vista del glaciar - que hasta se aprecia desde el jacuzzi del baño - y una cocina de primera categoría, Los Notros es un lujo en pleno bosque , con el mejor panorama de la zona .
Traifas : Single : $ 150 /187- Doble : $ 160/198- Triple : $ 200/253
Reservas ( 0902) 91437 /816- En Bs.As.: 814-3934/ 815-7645
En el centro de El Calafate hay hosterías y albergues de todo precio . Las Cabañas del Sol ofrecen camas por $ 60 por cuatro personas. El hotel Avenida ofrece habitación con desyuno por $ 15 por persona, y el Albergue del Glaciar cobra $ 10 por pasajero . El Camping Municipal sobre el Arroyo Calafate cobra $ 4 por persona y $4 por carpa o casilla .Hay además dos campings sobre el Brazo Rico y uno sobre el Lago Roca, a $5 por persona .
QUÉ HACER :
Estancia Alice-El Galpón :
Con una espectacular vista sobre el Lago Argentino y a 21 kilómetros de El Calafate , Leslie Cook hace demostraciones de esquila y arreo de ovinos acompañado por sus habilísimos perros Kelpies importados de Australia .”El Galpón” ofrece un té de bienvenida , una demostración explicada de la explotación lanar y cabalgatas por la reserva de aves silvestre en la vecina Laguna de los Pájaros . La tarde cierra con un suculento asado a punto y un fresco salad bar. Se contempla la próxima instalación de habitaciones.
Día de estancia con comida y transporte : $50
Tarde y té sin cena: $22
Cena solamente: $25
Reservas e Informes : Av. Leandro Alem 822- 3er.piso - Capital. (54-1) 312-4473/5
Av. del Libertador 1015 ( 9405) El Calafate - (54- 902) 91 793
Glaciar Perito Moreno :
El ómnibus sale a las 9 y regresa 17,30 hs . Ida y vuelta : $ 30
Entrada al Parque Nacional : $2
Excursiones lacustres :
La empresa René Fernández Campbell tiene distintas ofertas de excursiones que surcan el Lago Argentino para acercarse a los glaciares . Casi todas salen 8,30 hs y regresan a las 14,30 , 17 o 20 hs.
Glaciares Uppsala, Onelli y Spegazzini : $ 77- Bus de Calafate al Puerto Bandera : $15
Uppsala , Onelli, Spegazzini y Moreno : $ 89
Glaciar Moreno Plus( glaciar y pasarelas ) : $ 15
Minitrekking por el Glaciar Perito Moreno : ( gomón y caminata ) $ 50
Navegación Laguna del Desierto : $ 30
Navegación Brazo Sur del Lago Argentino con día de campo en estancia Nibepo Aike : $ 29
Menores de 10 años , sin cargo .
Informes : René Fernández Campbell ; Libertador 867 - Calafate -( 0902) 91154
Hielo y Aventura: Libertador 935- (0902) 91053
Navegación del Lago Rico : $ 20 por persona. Una hora de navegación hasta la pared del glaciar Perito Moreno . ( “Hielo y Aventura”, Tel : 0902-91035)
Minitrekking sobre el glaciar :
Desde el Bajo de la Sombra a 7 km antes de llegar al glaciar perito Moreno se cruza en bote el Brazo Rico del Lago Argentino , y sobre la playa se ve el comienzo del glaciar , que puede treparse y recorrerse durante una hora y media entre grietas y paredes azules , con la guía de montañistas especializados y grampones en los pies. Se regresa al refugio por un sendero en el bosque y se regresa por el Mirador del Glaciar y sus pasarelas , en una caminata de 40 minutos .
Temporada baja : $ 50
Temporada alta: $ 65
Transporte terrestre: $15
Informes : “Hielo y Aventura”- Tel : 0902-91053
Cueva de las manos :
“Itinerarios y Travesías “organizan excursiones de un día desde El Calafate hacia Cueva de las Manos , en el valle del Río Pinturas , y El Chaltén , o viceversa . Precio : U$S 98 por persona ( Albergue Patagonia , El Chaltén : Tel : (0962) 93019)
Punta Walichu :
Extrañas formaciones rocosas sobre la playa del Lago Argentino , a 7 km de Calafate , con reproducciones de pinturas rupestres halladas en otros sitios de la Patagonia.La entrada con visita guiada de 2 hs y la proyección de un video informativo cuesta $ 12 por persona . Con traslado desde Calafate : $ 16. Entrada simple sin video ni guía: $7. Estudiantes y jubilados : $5. Hay confitería y venta de souvenirs .
Reservas : 91786
El Chaltén :
Sale a las 8 y regresa a las 18 hs . Ida y vuelta : $ 50 - Regreso abierto : $ 20 - Opcional Laguna del Desierto : $15
DONDE COMER :
Los lugares más espectaculares por su ubicación son el restaurante del hotel “Los Notros”, - con vista al glaciar en el Parque nacional - con comida de primera categoría ( fotos) y “Onde Chacho”, frente al Perito Moreno y dentro del Parque Nacional .Este último es un cálido ambiente familiar con un menú turístico de sopa ,m fideos y gelatina por $14 . Un menú de merluza con puré o jamón y ensalada rusa y ñoquis , con flan , cuesta $ 18 .Sorpende su variedad de platos frescos de frutos de mar , como cholgas , mejillones, vieyras , calamares y almejas , a $8 o $10 cada uno.
La Tablita : Parrilla libre junto al río en un ambiente familiar con precio fijo - Canel Rosales 24 - Tel 91065
Michelángelo : Un ambiente romántico y elegante donde se ofrecen exquisiteces como solomillo de cordero con salsa de estragón y mostaza en grano , “sinfonía verde”( trucha , verdeo y puerros) y postres delicados como el Parfait de calafate o el marquise de rosa mosqueta . Menú sin vino :$30 . Con vino: $ 50 - Gob. Moyano 1020 - Tel : 91045
GUIA PRÁCTICA DE EL CHALTÉN :
COMO LLEGAR :
“Cal Tur”- (0902) 91117-,” El Chaltén Travel “, “Los Glaciares”-( 0902) 91159 -unen los 200 kilómteros entre El Calafate y El Chaltén por $25 partiendo a las 8hs y a las 12 hs . Javier Maceira opera “El Chaltén Travel”y es propietario del albergue “Rancho Grande” en El Chaltén ( 0902) 91833
DÓNDE ALOJARSE :
Entre los nueve hoteles de la zona están:
“Rancho Grande “, (0902) 93005 , $ 12 por pasajeros. Tiene proveeduría y lavadero automático .
“La Aldea”, departamentos para cinco personas con cocina y vajilla . ( Tel : 93040)
“Albergue Patagonia”: baño compartido, cocina, restaurante , bar y lavadero . ( Tel : 93019) $ 14 por persona .
hay cuatro campings organizados, entre los cuales “Reuca Mahuida”tiene el tel 93018
DONDE COMER :
“The Wall”menú fijo a la carta de $8 a $ 11 y desayunos junto al fuego . Tel : 93002
“La Senyera del Norte “, particular pulpería de andinistas , con precios económicos y una inusual cabina telefónica hecha con troncos del bosques .Tel : 93063
Preguntar por la señora del policía Berón , que vende en su casa bolas de fraile y un fragante pan casero.
QUÉ HACER :
Excursión a Lago del Desierto : 2 horas y media de recorrido y barco hasta Punta Norte : $25
( “El Chaltén Travel” (0902) 91833 y “Los Glaciares”)
Fitz Roy Expediciones :Paula Marechal y Alberto del Castillo organizan excursiones de caminatas , trekking por senderos de montaña y andinismo por picos y glaciares, de mayor y menor duración y grado de dificultad . Ellos proveen todo el equipo de andinismo , las viandas , carpas , mochilas y bolsas de dormir.
Tarifas :Tres noches y dos días de trekking hasta Glaciar Piedras Blancas y Campo Base del Cerro Torre y Fitrz Roy: de 4 a 6 pasajeros : $ 310 c/u
Cinco noches y 4 días hasyta las lagunas de la base de los cerros : 4 personas ,$ 695 c/u
Informes: (0962) 03017 - Fax: (0902) 91364
Cabalgatas por la montaña: Rodolfo Guerra Tel : 93020
Ricardo Sánchez : Tel : 93021
Tarifa : $25 por persona
Exursión a Chorrillo del Salto : camino a Lago del Desierto , es una cascada de 15 metros de altura que en invierno se congela y es trepada como una colunna de hielo por los andinistas
INFORMES:
Subsecretaría de Turismo de Santa Cruz : Suipacha 1120 - Capital Federal -
Telefax: (01) 325-3098/3102
Secretaría de Turismo de Calafate :Av. Roca 1004 Calafate -Santa Cruz.
Tel : (0902) 91090
Casa de Santa Cruz: 343-8478 / 334- 3692
NOTA : Los precios no están actualizados .
Cataratas del Niágara

Cataratas del Niágara
El espectáculo turístico más importante de Estados Unidos y Canadá convoca a millones de personas que se acercan cada año a ver de cerca este portento rugiente donde un lago se vuelca sobre otro.
No en vano un montón de películas se filmaron con este marco encantado : las Cataratas del Niágara son todo un espcectáculo compartido por Canadá y Estados Unidos.
El destino de Luna de Miel de favorito de los recién casados canadienses y norteamericanos tiene motivos para ser tan famoso.

Para románticos y aventureros
Nadie sabe cuándo empezó esta tradición , pero todos la siguen: las Cataratas del Niágara es el destino de la inmensa mayoría de parejas norteamericanas que viajan en luna de miel .
Unos dicen que el precursor que impuso la idea de este destino como el más romántico fue el hermano de Napoleón Bonaparte, que en 1804 trajo a su novia en diligencia desde Nueva Orleans para impactarla con este panorama que es un portento de la naturaleza. El ejemplo causó furor y desde entonces no sólo llegan recién casados sino parejas de novios que se casan en este mismo lugar. Todos los hoteles tienen románticos carteles con Cupidos y corazones flechados que dicen “ Honeymooners Welcome” ( “Bienvenidos , mieleros” )
El sitio más visitado turísticamente de Estados Unidos convoca unos 15 millones de visitantes al año, convirtiendo a las cataratas en uno de los paisajes naturales más explotados comercialmente en el mundo, rodeado de parkings, hoteles ,miradores y la mayor concentración de hoteles en la decoración que se vea en ningún lugar turísticos .
Esta impresionante caída de agua está justo en una parte de la frontera entre los Estados Unidos y Canadá, derramando 5,5 millones de litros por segundo que se aprovecharon con molinos harineros hasta 1881, hecha en que se construyó la primer central hidroeléctrica que consta de 13 generadores de 160.000 kilovatios. El agua cae con una fuerza tan impresionante que los escalones de la cataratas se siguen erosionando año tras año. Las cataratas no están siempre en el mismo lugar: desde que se las conoce se desplazaron 11 km más al norte , y sigue caminando a unos 1,5 m por año. En 1954 una gran parte de la catarata americana se desprendió dejando una masa de rocas acumuladas al pie de la caída.

Un show de agua y espuma :
Las cataratas del Niágara se formaron hace aproximadamente doce mil años cuando los glaciares se retiraron hacia el norte de Canadá y permitieron que las aguas del lago Erie fluyeran por un declive del terrebno hacia el lago Ontario . Las cataratas se pueden contemplar tanto del lado norteamericano como del canadiense, porque están justo en la frontera, que divide a los lagos por la mitad. “ Aunque Estados Unidos se quedó con el mejor clima, los canadienses nos quedamos con la mejor vista de las Niagara Falls” , comenta un guardaparque llamado Matthew que asegura que el mundo sería un lugar más justo si la Corona inglesa , en su momento, hubieran dividido las fronteras de norte a sur , en vez de este a oeste . “ Amo este paisaje, pero me encantaría que una parte de Canadá quedara en el trópico, como la Florida estadounidense” , afirma sin pelos en la lengua .
El lado canadiense de las cataratas es deslumbrante, sin dudas , ya que permite acercarse más a la caída de agua . Desde este lado llama la atención que las cataratas no se encuentren sumergidas en un paisaje agreste sino en pleno ruido de la ciudad. Una ciudad que sigue creciendo, estimulada por la cantidad de viajeros que llegan cotidianamente, sólo para ver con sus propios ojos esta maravilla estruendosa de agua blanca que se rompe sobre las rocas y se eleva en una nube de gotas pulverizadas. Diez mil metros cúbicos de agua cayendo desde 50 metros de altura, a lo ancho de 1.615 metros y extendiéndose por más de un kilómetro: esa es la receta de este paisaje. Las cataratas están divididas en dos secciones: American Falls (cataratas Americanas) y Horseshoe Falls (cataratas de la Herradura). Las primeras se encuentran en la zona de Los Grandes Lagos de Estados Unidos y tienen una sección llamada Bride´s Veil (Velo de Novia). La longitud de la cornisa de la catarata canadiense, que tiene forma de media luna, y por la que fluye nueve veces más agua que por la americana, es de unos 790 m. La caída del lado americano mide unos 305 m de ancho. Impresiona mirar el mapa y comprobar que en efecto se trata de un lago que se vuelca dentro de otro.
Distintas maneras de conocerlas:
Fue un explorador francés llamado Samuel de Champlain, quien las descubrió en 1613. Pero el primero que dejó un escrito sobre ellas fue Louis Hennepin, un monje flamenco que las visitó en 1678. Desde entonces, este lugar deslumbra a generaciones de personas .
Hay varios miradores para observarlas: la torre Skylon (5200 Robinson St, dentro del Parque Victoria), que se encuentra a 230 metros sobre el nivel de las cataratas. Otra opción es contratar el servicio que ofrece la Comisión de Parques Niágara, The Explorer´s Passport Plus, que incluye una recorrida por las pasarelas y puentes, un descenso en elevador a los rápidos del río y un avistaje aéreo desde un teleférico, The Spanish Aero Car, que durante 10 minutos observa a la caída desde el aire, recorriendo un kilómetro a vuelo de pájaro .
Para ver el agua desde la misma agua se pueden contratar `paseos en catamarán en 5920 River Road, que se meten literalmente debajo de las caídas. Es conveniente proteger del agua a las cámaras fotográficas y todo lo que sea muy mojable: todos los que hacen este paseo regresan empapados y muertos de risa, porque es muy divertido ver cómo los barcos con el motor apagado se deslizan marcha atrás arrastrados por la impresionante fuerza de las aguas al caer . El río donde caen las aguas corre otro 11 km antes de desembocar en el lago Ontario. También se puede recorrer la región en helicóptero pero a un precio bastante mayor . Desde el aire hay increíbles vistas del parque que rodea el río, la autopista rodeada de jardines y las ciudades de Fort Erie y Niagara on the Lake.
Lo que diferencia a estas cataratas de otras, y las hace tan originales, es que se pueden recorrer de noche gracias a unos focos potentísimos que las iluminan estratégicamente . Es uno de los paseos más increíbles que se pueden realizar, con la blancura del agua recortada contra la noche oscura. Y si hay luna llena, el show es estremecedor. No dejan siempre las luces encendidas, por lo cual se aconseja averiguar qué día se autorizan visitan nocturnas. Es tan fantástica la visión del agua cayendo a raudales de noche que yo misma me sorprendí al verlas... como si en el fondo viendo toda esa ciudad tan moderna alrededor hubiera imaginado que la Cataratas eran un efecto especial tipo Hollywood, que se apagaba de noche, cuando el público se retiraba.
Pero el agua sigue cayendo a raudales, hasta durante la noche, horadando sin descanso su camino entre la roca.

Cómo llegar :
En cualquier vuelo hacia Toronto, y luego en un breve tramo hacia Niagara en bus, tren o taxi . La manera más económica de llegar es comprar en Toronto un pasaje hacia el Casino Niágara por $10. Las únicas condiciones para tomar el bus particular del casino son regresar en el mismo día y mostrar una tarjeta de jugador que se entrega gratis en el casino, llamada Casino Players Advantage Club Card. No hace falta jugar en el casino. El Casino con 3000 máquinas tragamonedas y 123 mesas de juego, posee cinco restaurantes incluyendo el Hard Rock Cafe. Se ubica en 1888 Win Fall.
Cuándo ir :
La magia de la zona del Niágara cambia junto con cada estación del año. En primavera el parque que la rodea se llena de flores: narcisos, tulipanes y lilas. En otoño, estallan los rojos y dorados del follaje. Y en invierno, llama la atención ver el agua cayendo entre la nieve.
Lo imperdible:
El espectáculo turístico más importante de Estados Unidos y Canadá convoca a millones de personas que se acercan cada año a ver de cerca este portento rugiente donde un lago se vuelca sobre otro.
No en vano un montón de películas se filmaron con este marco encantado : las Cataratas del Niágara son todo un espcectáculo compartido por Canadá y Estados Unidos.
El destino de Luna de Miel de favorito de los recién casados canadienses y norteamericanos tiene motivos para ser tan famoso.

Para románticos y aventureros
Nadie sabe cuándo empezó esta tradición , pero todos la siguen: las Cataratas del Niágara es el destino de la inmensa mayoría de parejas norteamericanas que viajan en luna de miel .
Unos dicen que el precursor que impuso la idea de este destino como el más romántico fue el hermano de Napoleón Bonaparte, que en 1804 trajo a su novia en diligencia desde Nueva Orleans para impactarla con este panorama que es un portento de la naturaleza. El ejemplo causó furor y desde entonces no sólo llegan recién casados sino parejas de novios que se casan en este mismo lugar. Todos los hoteles tienen románticos carteles con Cupidos y corazones flechados que dicen “ Honeymooners Welcome” ( “Bienvenidos , mieleros” )
El sitio más visitado turísticamente de Estados Unidos convoca unos 15 millones de visitantes al año, convirtiendo a las cataratas en uno de los paisajes naturales más explotados comercialmente en el mundo, rodeado de parkings, hoteles ,miradores y la mayor concentración de hoteles en la decoración que se vea en ningún lugar turísticos .
Esta impresionante caída de agua está justo en una parte de la frontera entre los Estados Unidos y Canadá, derramando 5,5 millones de litros por segundo que se aprovecharon con molinos harineros hasta 1881, hecha en que se construyó la primer central hidroeléctrica que consta de 13 generadores de 160.000 kilovatios. El agua cae con una fuerza tan impresionante que los escalones de la cataratas se siguen erosionando año tras año. Las cataratas no están siempre en el mismo lugar: desde que se las conoce se desplazaron 11 km más al norte , y sigue caminando a unos 1,5 m por año. En 1954 una gran parte de la catarata americana se desprendió dejando una masa de rocas acumuladas al pie de la caída.

Un show de agua y espuma :
Las cataratas del Niágara se formaron hace aproximadamente doce mil años cuando los glaciares se retiraron hacia el norte de Canadá y permitieron que las aguas del lago Erie fluyeran por un declive del terrebno hacia el lago Ontario . Las cataratas se pueden contemplar tanto del lado norteamericano como del canadiense, porque están justo en la frontera, que divide a los lagos por la mitad. “ Aunque Estados Unidos se quedó con el mejor clima, los canadienses nos quedamos con la mejor vista de las Niagara Falls” , comenta un guardaparque llamado Matthew que asegura que el mundo sería un lugar más justo si la Corona inglesa , en su momento, hubieran dividido las fronteras de norte a sur , en vez de este a oeste . “ Amo este paisaje, pero me encantaría que una parte de Canadá quedara en el trópico, como la Florida estadounidense” , afirma sin pelos en la lengua .
El lado canadiense de las cataratas es deslumbrante, sin dudas , ya que permite acercarse más a la caída de agua . Desde este lado llama la atención que las cataratas no se encuentren sumergidas en un paisaje agreste sino en pleno ruido de la ciudad. Una ciudad que sigue creciendo, estimulada por la cantidad de viajeros que llegan cotidianamente, sólo para ver con sus propios ojos esta maravilla estruendosa de agua blanca que se rompe sobre las rocas y se eleva en una nube de gotas pulverizadas. Diez mil metros cúbicos de agua cayendo desde 50 metros de altura, a lo ancho de 1.615 metros y extendiéndose por más de un kilómetro: esa es la receta de este paisaje. Las cataratas están divididas en dos secciones: American Falls (cataratas Americanas) y Horseshoe Falls (cataratas de la Herradura). Las primeras se encuentran en la zona de Los Grandes Lagos de Estados Unidos y tienen una sección llamada Bride´s Veil (Velo de Novia). La longitud de la cornisa de la catarata canadiense, que tiene forma de media luna, y por la que fluye nueve veces más agua que por la americana, es de unos 790 m. La caída del lado americano mide unos 305 m de ancho. Impresiona mirar el mapa y comprobar que en efecto se trata de un lago que se vuelca dentro de otro.
Distintas maneras de conocerlas:
Fue un explorador francés llamado Samuel de Champlain, quien las descubrió en 1613. Pero el primero que dejó un escrito sobre ellas fue Louis Hennepin, un monje flamenco que las visitó en 1678. Desde entonces, este lugar deslumbra a generaciones de personas .
Hay varios miradores para observarlas: la torre Skylon (5200 Robinson St, dentro del Parque Victoria), que se encuentra a 230 metros sobre el nivel de las cataratas. Otra opción es contratar el servicio que ofrece la Comisión de Parques Niágara, The Explorer´s Passport Plus, que incluye una recorrida por las pasarelas y puentes, un descenso en elevador a los rápidos del río y un avistaje aéreo desde un teleférico, The Spanish Aero Car, que durante 10 minutos observa a la caída desde el aire, recorriendo un kilómetro a vuelo de pájaro .
Para ver el agua desde la misma agua se pueden contratar `paseos en catamarán en 5920 River Road, que se meten literalmente debajo de las caídas. Es conveniente proteger del agua a las cámaras fotográficas y todo lo que sea muy mojable: todos los que hacen este paseo regresan empapados y muertos de risa, porque es muy divertido ver cómo los barcos con el motor apagado se deslizan marcha atrás arrastrados por la impresionante fuerza de las aguas al caer . El río donde caen las aguas corre otro 11 km antes de desembocar en el lago Ontario. También se puede recorrer la región en helicóptero pero a un precio bastante mayor . Desde el aire hay increíbles vistas del parque que rodea el río, la autopista rodeada de jardines y las ciudades de Fort Erie y Niagara on the Lake.
Lo que diferencia a estas cataratas de otras, y las hace tan originales, es que se pueden recorrer de noche gracias a unos focos potentísimos que las iluminan estratégicamente . Es uno de los paseos más increíbles que se pueden realizar, con la blancura del agua recortada contra la noche oscura. Y si hay luna llena, el show es estremecedor. No dejan siempre las luces encendidas, por lo cual se aconseja averiguar qué día se autorizan visitan nocturnas. Es tan fantástica la visión del agua cayendo a raudales de noche que yo misma me sorprendí al verlas... como si en el fondo viendo toda esa ciudad tan moderna alrededor hubiera imaginado que la Cataratas eran un efecto especial tipo Hollywood, que se apagaba de noche, cuando el público se retiraba.
Pero el agua sigue cayendo a raudales, hasta durante la noche, horadando sin descanso su camino entre la roca.

Cómo llegar :
En cualquier vuelo hacia Toronto, y luego en un breve tramo hacia Niagara en bus, tren o taxi . La manera más económica de llegar es comprar en Toronto un pasaje hacia el Casino Niágara por $10. Las únicas condiciones para tomar el bus particular del casino son regresar en el mismo día y mostrar una tarjeta de jugador que se entrega gratis en el casino, llamada Casino Players Advantage Club Card. No hace falta jugar en el casino. El Casino con 3000 máquinas tragamonedas y 123 mesas de juego, posee cinco restaurantes incluyendo el Hard Rock Cafe. Se ubica en 1888 Win Fall.
Cuándo ir :
La magia de la zona del Niágara cambia junto con cada estación del año. En primavera el parque que la rodea se llena de flores: narcisos, tulipanes y lilas. En otoño, estallan los rojos y dorados del follaje. Y en invierno, llama la atención ver el agua cayendo entre la nieve.
Lo imperdible:
Visitar las cascadas de noche, y si es posible en alguna de las fechas festivas en las que hacen shows de fuegos artificiales sobre las cataratas. Una cena en uno de los muchos restaurantes con vista a la cataratas iluminadas se convierte en un momento de los que no se olvidan Las mejores ostras se consigue en Fine Kettle O' Fish, en 3641, Portage Road.
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